INVITO ENCARECIDAMENTE A FIRMAR
ESTA CARTA A LOS URUGUAYOS

SITIO WEB PARA FIRMAR ¡YA! DESPUÉS DE LEER:
 https://declaracioncorona.uy/
Solo su nombre y apellido serán publicados en la lista de firmantes 
Hasta el 5 de setiembre 7, 22 a.m. hay 2200 firmas

Sr. Presidente de la República. 
Sra. Presidente de la Cámara de Senadores. 
Sr. Presidente de la Cámara de Representantes. 
Sres. Ministros de la Suprema Corte de Justicia. 

Los suscriptos, como ciudadanos o habitantes de la República Oriental del Uruguay, queremos expresar a los tres Poderes del Estado nuestra preocupación por las condiciones de vida establecidas en nuestro País desde la declaración de emergencia sanitaria del día 13 de marzo de 2020, así como formular algunas propuestas que entendemos necesarias y adecuadas a la actual situación del Uruguay. 


 Como es sabido, las medidas preventivas que acompañaron a la declaración de emergencia determinaron una profunda restricción y afectación de las actividades económicas, laborales, educativas, sanitarias, cívicas, culturales, artísticas y de la vida social en general, incluidas algunas limitaciones de derechos y libertades garantizados por la Constitución de la República. 


 Es notorio que esas medidas fueron motivadas por la aparición de casos de coronavirus en nuestro territorio, en el marco de una situación de alarma mundial surgida tras la declaración de pandemia de coronavirus por parte de la Organización Mundial de la Salud.

Todo gobierno está obligado a tomar en cuenta esa clase de circunstancias y a actuar en consecuencia, sin perjuicio de permanecer atento a los hechos y al flujo de información científica y empírica proveniente de todas las fuentes disponibles, con el fin de ajustar sus políticas a la evolución de la realidad.

Actualmente, puede afirmarse que los casos letales en el Uruguay han sido pocos, y que la información internacional sobre la pandemia ha sido cambiante, contradictoria y a menudo inconsistente, presentando datos y pronósticos poco confiables sobre contagio, mortalidad y tratamiento de la enfermedad. 

 Con buen criterio, el gobierno uruguayo fue moderado en la adopción de medidas restrictivas, sobre todo en comparación con otros gobiernos, y ahora, aunque con limitaciones, ha comenzado a restablecer muchas de las actividades necesarias para la vida material y la salud física y psíquica de la población. 

No obstante, muchos campos de actividad, incluidos algunos indispensables para la sociedad, se han visto y continúan viéndose gravemente resentidos.

Gran cantidad de empresas han cerrado y cientos de miles de uruguayos han perdido sus empleos y fuentes de ingresos. Según cifras oficiales, más de doscientas mil personas se han visto obligadas a ampararse en el subsidio por desempleo. 

 Los niños y los adolescentes no tienen cursos regulares en la enseñanza primaria y secundaria desde hace cinco meses. Los que asisten, lo hacen en forma no obligatoria, pocos días por semana, con horario reducido, sometidos a condiciones de distanciamiento físico de sus compañeros que no son adecuadas para el aprendizaje ni para el sano desarrollo psíquico y social. Cabe destacar la gravedad de la pérdida de un año de enseñanza para toda una generación de niños y de jóvenes. 


 La asistencia médica de la población continúa seriamente afectada. Son frecuentes tanto la postergación de actos médicos necesarios como las consultas y diagnósticos telefónicos, la negativa del personal sanitario a atender pacientes a domicilio y la renuencia para la atención presencial en consultorios y centros de salud. 


 La Administración pública, de la que dependen derechos de tantas personas, funciona en forma anómala, con criterios diferentes en cada repartición en materia de horarios, asistencia de funcionarios y atención presencial o virtual al público. Se debe señalar en particular al Poder Judicial, cuyo régimen de agenda vulnera plazos y garantías procesales fundamentales. 


 Las restricciones al derecho de reunión, determinadas por la exigencia de distanciamiento físico, limitan la actividad cívica, artística, cultural y social, afectando la calidad de vida de la población al reducir las oportunidades de encuentro familiar, amistoso, afectivo, celebratorio o de duelo, así como los intercambios artísticos, de ideas, conocimientos y experiencias. 


 Muchos gobiernos han aprovechado la cuarentena para arrasar los derechos y garantías de sus ciudadanos, circunstancia que felizmente no se ha producido en Uruguay, pero a la que hay que estar muy atentos. 


En ese sentido, vemos con preocupación un proyecto de ley, a estudio del Parlamento, que pretende convertir en delito la simple transgresión de protocolos sanitarios, aun en el caso de que no produzca ningún daño. Ello sería abrir la puerta a un autoritarismo incontrolable, equivalente a librar un cheque en blanco por el que cualquier decreto o reglamento de materia sanitaria, actual o futuro, serviría para tipificar un delito punible con cárcel. 


También nos resulta desacertada la iniciativa de construir un memorial dedicado a la pandemia, por cuanto apunta a sacralizar apresuradamente una etapa penosa y poco clara de nuestra historia, respecto a la que todavía no se pueden emitir juicios definitivos.

Transcurridos más de cinco meses desde la declaración de emergencia, la situación sanitaria del Uruguay no justifica muchas de las medidas imperantes. 


El número de fallecidos diagnosticados como casos de muerte por COVID 19 no supera las cifras de mortalidad causadas en otros años por la gripe, el número total de fallecidos en lo que va del año, por cualquier causa, es inferior al de otros años, y los servicios de salud están muy lejos de verse desbordados. 


 En consecuencia, resultan inadmisibles la irregular asistencia a clase de niños y adolescentes, la deficitaria atención sanitaria a la población y el irregular funcionamiento de la Administración pública, situaciones que, en caso de persistir, sumadas al estado en que han quedado la economía nacional y mundial, serán causa de una crisis social y humanitaria sin precedentes. 


 Asimismo, sin perjuicio del deber del Estado de formular recomendaciones y advertencias sobre eventuales riesgos, resultan excesivas las restricciones al derecho de reunión que afectan a las actividades laborales, cívicas, sociales, culturales, artísticas, deportivas y recreativas. 


 Por las razones expresadas, proponemos: 


1º Restablecer el normal funcionamiento de las instituciones educativas, garantizando a todos los niños y adolescentes el derecho a la educación. 


2º  Regularizar al sistema de salud, exigiendo a las instituciones de asistencia médica la obligación de brindar a los pacientes todas las prestaciones a que tenían derecho con anterioridad a la declaración de emergencia sanitaria. 


3º Restablecer el normal funcionamiento de la Administración pública, asegurando los servicios y la atención presencial al público en los horarios regulares. 


4º Adecuar todas las medidas y protocolos de prevención a la plena vigencia de los derechos, libertades y garantías establecidos por la Constitución de la República, en el marco de responsabilidad individual previsto por la misma Constitución. 


FIRMAN E INVITAN A FIRMAR
 Luis Anastasía

Fernando Andacht

Rafael Bayce

Alma Bolón

Fernando De Lucca

Ana María Fernández

Carlos A. Gadea

Diego Julien

Oscar Larroca

Marcelo Marchese

Aldo Mazzucchelli

Gerardo Menéndez

Mariela Michel

Ney Peraza

Julio Porley

Hoenir Sarthou

EL LENGUAJE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS (5 de 5)

¿Debe la Sagrada Escritura
hacer uso de metáforas? 
Santo Tomás de Aquino 
[Summa Theologica, Iª Parte, Cuestión 1ª, Artículo 9]


      1ª Objeción: 

Parece que la Sagrada Escritura no debe hacer uso de metáforas, porque lo que es propio de la ciencia más ínfima no puede convenir a la sagrada, que ocupa el primer lugar, como hemos dicho [Summa Theologica I, cuestión 1ª, artículo 5], entre otras ciencias.                  Ahora bien, es peculiar de la poética, que ocupa el último lugar entre todas las enseñanzas, el recurrir a una multitud de comparaciones y representaciones. Luego no es conveniente que la ciencia sagrada haga uso de semejantes figuras.

      2ª Objeción: 
Parece que el objeto que se propone la ciencia sagrada es la manifestación de la verdad. He aquí por qué la Escritura promete una recompensa a los que la manifiesten Ecclesiastico 24,31: «Los que me den a conocer, tendrán la vida eterna».
Pero las metáforas no sirven sino para velar la verdad. Luego no es conveniente que la ciencia sagrada represente las cosas bajo el emblema de las corporales.
      3ª Objeción:
Cuanto más sublimes son las criaturas, tanto más se aproximan a la semejanza divina. Por consiguiente, si una criatura se tomase metafóricamente para dar a conocer a Dios, convendría que semejante traslación se buscase entre las criaturas más elevadas, y no entre las más ínfimas. Esto, sin embargo, es lo que frecuentemente se encuentra en las Sagradas Escrituras.

           Por el contrario, [Fundamentación por la Sagrada Escritura] se lee en Oseas 12,10: «He multiplicado las visiones para los profetas, y me han representado cerca de vosotros bajo diferentes figuras». Pero representar una cosa bajo la forma de una imagen es hacer una metáfora. Por consiguiente, la ciencia sagrada puede servirse de metáforas.
          Conclusión. Por la misma razón de que la ciencia sagrada se dirige a todos los hombres en general, es muy conveniente que use las metáforas y las comparaciones materiales para exponer sus divinas enseñanzas.
          Responderemos que es conveniente que la Sagrada Escritura emplee algunas comparaciones materiales para expresar las cosas divinas y espirituales, porque Dios provee a todos los seres del modo más conveniente a su naturaleza.
        Ahora bien, es natural que el hombre se eleve a las cosas inteligibles por medio de las sensibles, porque todos nuestros conocimientos provienen originariamente de los sentidos.
         Con razón, pues, nos son presentadas en la Sagrada Escritura las cosas espirituales bajo emblemas materiales, y, como dice Dionisio De Hier. Coel. c. 2, no es posible que la luz divina se muestre a nuestros ojos sino envuelta en una multitud de velos sagrados.
          Es conveniente también que la Sagrada Escritura, que debe ser el alimento de los fieles en general, según estas palabras de San Pablo Rom 1,14: «Me debo a los sabios y a los que no lo son», proponga las cosas espirituales bajo emblemas corporales a fin de que así, a lo menos, puedan ser comprendidas por los ignorantes, que no son capaces de percibir las cosas puramente inteligibles en cuanto tales.


         Respuestas a las objeciones
         Al argumento 1º diremos que el poeta emplea metáforas para representar alguna imagen porque las imágenes agradan naturalmente al hombre, pero que la ciencia sagrada no las usa sino porque son necesarias y útiles, como hemos dicho en el cuerpo de este artículo.
         Al 2º, que la luz de la revelación divina no está oscurecida por las imágenes 
sensibles en que ella se envuelve, como dice Dionisio De hierarchia coelesti c. 2.
Queda, pues, en toda su verdad de tal modo que no consiente detenerse en estas imágenes, sino que eleva las almas al conocimiento de las cosas inteligibles. Y aquellos que han recibido la revelación enseñan a los demás a comprender su lenguaje. He aquí por qué lo que se dice metafóricamente en un pasaje de la Escritura se encuentra expuesto de una manera más precisa en otros muchos. Por otra parte, la oscuridad misteriosa de las figuras ejercita útilmente la perspicacia de los sabios, e impide las burlas de los incrédulos, de los que se ha dicho Mt 7,6: No deis las cosas sagradas a los perros.
       Al 3º, que, como lo enseña Dionisio De hierarchia coelesti l. 3 c. 2: Conviene más que, en las Sagradas Escrituras, se presenten las cosas bajo formas de los cuerpos más humildes que bajo las de los más nobles. Y esto por tres razones: 
      1) La primera, porque de ese modo el espíritu está más exento de error, pues es evidente que no se habla de las cosas divinas literalmente, lo que podría ser dudoso si se representan las cosas divinas bajo la forma de los cuerpos más nobles. Principalmente habría este peligro para los que nada más noble conocen que las cosas materiales.
       2) La segunda, porque este modo de hablar está más en armonía con el conocimiento que tenemos de Dios en esta vida, pues más bien se nos da a conocer acerca de Él lo que no es, que lo que es. He aquí por qué las imágenes tomadas de las cosas que están más distantes de Dios nos hacen formar una idea más verdadera de Dios, y que Él está muy por encima de cuanto de Él decimos o pensamos. 
       3) La tercera, porque por este medio las cosas divinas están más ocultas a las miradas de los indignos.

[Summa Theologica, Iª Parte, Cuestión 1ª, Artículo 9]

EL LENGUAJE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS (4 de 5)

lA JERARQUIA ECLESIÁSTICA COMUNICA Y TRASMITE LA LUZ DIVINA 

Dionisio Areopagita:

«habiendo contemplado religiosamente, en cuanto es posible, iluminados por el conocimiento de lo que hemos visto podemos ser consagrados en la ciencia mística y a nuestra vez consagrar en ella a otros. Revestidos de luz e iniciados en la obra de Dios [¡la Encarnación!] alcanzamos la perfección y perfeccionamos a otros»



Piadosísimo hijo espiritual. Nuestra jerarquía (eclesiástica) es una ciencia, actividad y perfección divinamente inspirada y estructurada. Por medio de las santísimas y trascendentes Escrituras, se lo demostraré a quienes ya están iniciados con santa consagración en los misterios jerárquicos y tradiciones.


Pero pondrás empeño en no traicionar al Santo de los santos. Muéstrate respetuoso con los misterios de Dios en tus pensamientos invisibles.
No expongas los misterios sagrados a la irreverencia de los profanos. Comunícalos santamente con la debida ilustración, sólo a personas santas. En efecto la Sagrada Escritura nos muestra a nosotros, sus seguidores, que Jesús ilumina de este modo – si bien que con mayor claridad y entendimiento – a nuestros santos superiores. El, que es inteligencia divina y supraesencial, Principio y subsistencia de toda jerarquía, de toda santificación de toda operación divina, el Omnipotente. Los asemeja en cuanto es posible por parte de ellos, a su propia luz de Él. Respecto de nosotros, gracias al deseo de la belleza que nos eleva hacia Él, unifica nuestras múltiples diferencias. Unifica y diviniza [ver nota final] nuestra vida, hábitos y actividad. Nos capacita para ejercer el santo sacerdocio.


Teniendo pues acceso a la práctica sagrada del sacerdocio, nos acercamos a los seres superiores. Imitamos, dentro de nuestras posibilidades, la indefectible constancia de su santa estabilidad y llegamos a ver el santo y divino Rayo luminoso de Jesús mismo. Luego, habiendo contemplado religiosamente, en cuanto es posible, iluminados por el conocimiento de lo que hemos visto podemos ser consagrados en la ciencia mística y a nuestra vez consagrar en ella a otros. Revestidos de luz e iniciados en la obra de Dios (la encarnación) alcanzamos la perfección y perfeccionamos a otros.

Ya he escrito de las jerarquías (celestes), ángeles, arcángeles, principados trascendentes, virtudes, dominaciones, tronos divinos, de los seres llamados en hebreo querubines y serafines, que son del mismo rango (coro) de los tronos. De éstos dice la Escritura que están constantemente y para siempre cerca de su Dios en su (inmediata) presencia.



Escribí sobre el orden sagrado y clasificaciones de sus rangos y jerarquías […] Sin embargo, queda por tratar cómo aquella y cualquier otra jerarquía, incluida la que estamos alabando ahora, tiene uno y el mismo poder a través de sus funciones jerárquicas. El jefe de cada jerarquía, en efecto, en la medida que lo requiere su ser, misión y rango, se ilumina y deifica. Comparte luego con sus inferiores, según que ellos lo merezcan, la deificación que él recibe directamente de Dios. Los inferiores por su parte obedecen a los superiores a la vez que estimulan el avance de los propios subalternos, guiados por ellos. Así, gracias a esta inspirada y jerárquica armonía, cada uno según su capacidad, participa lo más posible en Aquél que es hermoso, sabio y bueno. […]



Según nuestra venerable y santa tradición, la jerarquía manifiesta plenamente todo cuanto en ella contiene […] Jerarca es el hombre santo e inspirado, instruido en ciencia sagrada. Aquél en quien toda la jerarquía halla perfección y ciencia. 


Principio de esta jerarquía es la fuente de vida, el ser de bondad, la única causa de todas las cosas, la Trinidad que crea con su amor todo ser y bienestar. Esta bienaventurada Deidad, que trasciende todas las cosas, una y trina, por razones incomprensibles para nosotros, pero evidentemente para sí, ha decidido darnos la salvación y también a los seres superiores a nosotros. Pero nuestra salvación sólo es posible por deificación, que consiste en hacernos semejantes a Dios y unirnos con Él en cuanto nos es posible”


NOTA: Deificación o divinización (gr.: Theiósis) lograda por la unión, que quiere decir unicidad, hacerse uno con el Uno, es según Dionisio la meta de todo cristiano, basándose en Juan 11, 52; 17, 20-23; 2 Pe 1, 4; 1 Juan 3, 2.

POR QUÉ VIENE LA VIRGEN
A METERSE EN LA HISTORIA HOY

EI 80% DE SUS APARICIONES 
SON EN LOS SIGLOS 19 Y 20 
¿POR QUÉ?
Implicancias históricas de las apariciones marianas
P. Olivera Ravasi: Entrevista a Javier Paredes. 



Javier Paredes es historiador, especialista en historia del siglo XIX y contemporánea. 


Graduado en la Universidad Autónoma de Madrid, es también catedrático en la Universidad de Alcalá, España.
Ha trabajado en varios medios de comunicación, como Intereconomía y Diario Ya. 
Dirige el programa Marcando el norte de la web Eukmamie.
En la presente entrevista nos hablará acerca de:
1) El protestantismo y el paso al movimiento modernista
2) La actualidad y el socorro de la Virgen María
3) Las apariciones marianas de los siglos XIX y XX y sus causas

tomado del Canal; QUE NO TE LA CUENTEN


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EL LENGUAJE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS (3 de 5)

Jesús, Luz del Padre
Pseudo Dionisio Areopagita

…dos son las razones para representar con imágenes lo que no tiene figura, y dar cuerpo a lo incorpóreo. 
[La encarnación del Verbo, que funda el uso de las expresiones simbólicas]

1º Ante todo porque somos incapaces de elevarnos directamente a la contemplación mental. Necesitamos algo que nos sea connatural, metáforas sugerentes de las maravillas que escapan a nuestro conocimiento. 

2º En segundo lugar, es muy conveniente que para la gran mayoría permanezcan veladas con enigmas sagrados las verdades que contienen… No todos son santos y la Sagrada Escritura advierte que no conviene a todos conocer estas cosas…

“Toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo Alto 
y desciende del Padre de las luces” (Sant. 1, 17). 

Más aún, la Luz procede del Padre se difunde copiosamente sobre nosotros y con su poder unificante nos atrae y lleva a lo alto. 
Nos hace retornar a la unidad y deificante simplicidad del Padre, congregados en Él.
“Porque de Él y para Él son todas las cosas” como dice la Escritura (Rom 11, 36)                 Invoquemos pues a Jesús, la Luz del Padre, “la luz verdadera que viniendo a este mundo, ilumina a todo hombre” (Jn 1, 9), “por quien hemos tenido acceso” (Rom 5,2; Ef 2, 18; 3, 12) al Padre, la Luz que es fuente de toda luz.
         Fijemos la mirada lo mejor que podamos en las luces que los Padres nos transiten por las Sagradas Escrituras.


En cuanto nos sea posible estudiemos las jerarquías de los espíritus celestes conforme la Sagrada Escritura nos los ha revelado de modo simbólico y anagógico.             Centremos fijamente la mirada inmaterial del entendimiento en la Luz desbordante más que fundamental, que se origina en el Padre, fuente de la Divinidad. Por medio de figuras simbólicas, nos ilustra sobre las bienaventuradas jerarquías de los ángeles. Pero elevémonos sobre esta profusión luminosa hasta el puro Rayo de Luz en sí mismo. […] Pero este Rayo divino no podrá iluminarnos si no está espiritualmente velado en la variedad de sagradas figuras, acomodadas a nuestro modo natural y propio según la paternal providencia de Dios.[…]


[Cap 2º]: Las cosas celestiales y divinas nos son reveladas convenientemente, aún cuando sea por medio de símbolos desemejantes. […] 
Hay que describir bajo qué formas sagradas la Escritura representa los órdenes (coros) celestes, pues a través de esas figuras debemos elevarnos a perfecta simplicidad.
           No podemos imaginar como hace el vulgo, aquellas inteligencias celestes con muchos pies y rostros [simbolismos que explicará en el cap. 159]) de forma parecida a bueyes o como leones salvajes. No tienen corvos picos de águilas ni alas o plumas de pájaros. 
          No los imaginemos como ruedas flamígeras por el cielo, tronos materiales cómodos, donde se sienta la Divinidad (Dn 7, 9; Apoc. 4, 2) caballos variopintos, capitanes blandiendo espadas (Zac 1,8; 6, 2; Apoc 6, 1-9) o cualquier otra forma en que las Santas Escrituras nos los han representado en variedad de símbolos.


La teología se vale de imágenes poéticas al estudiar estas inteligencias que carecen de figuras. Pero, como queda dicho, lo hace en atención a nuestra propia manera de entender, se sirve de pasajes bíblicos puestos a nuestra alcance en forma anagógica para elevarnos más fácilmente a lo espiritual.



Estas figuras hacen referencia a seres tan espirituales que no podemos conocerlos ni contemplarlos. Figuras y nombres de que se valen las Escrituras son inadecuadas para representar tan santas inteligencias. […]



Si uno investiga la verdad, pone en evidencia la sabiduría de las Escrituras. Hay en ellas providencial cuidado en no ofender a los poderes divinos cuando representan con figuras las inteligencias celestiales. […]



Por lo demás, dos son las razones para representar con imágenes lo que no tiene figura, y dar cuerpo a lo incorpóreo [¡La Encarnación!]. Ante todo porque somos incapaces de elevarnos directamente a la contemplación mental. Necesitamos algo que nos sea connatural, metáforas sugerentes de las maravillas que escapan a nuestro conocimiento. En segundo lugar, es muy conveniente que para el vulgo (tous pollous: los muchos) permanezcan veladas con enigmas sagrados las verdades que contienen acerca de las inteligencias celestes. No todos son santos y la Sagrada Escritura advierte que no conviene a todos conocer estas cosas (1 Cor 8, 7; Mt 13, 11, Lc 8, 10)



[…] “Puesto que la negación parece ser más apropiada para hablar de Dios y la afirmación positiva resulta siempre inadecuada al misterio inexpresable, conviene mejor referirse a lo invisible por medio de figuras desemejantes.

Por lo cual, las Sagradas Escrituras, lejos de menospreciar las jerarquías celestes (al presentarlas con imágenes tan desemejantes) las ensalzan con figuras totalmente desemejantes. De ese modo realmente nos damos cuenta de que aquellas jerarquías, tan distantes de nosotros, trascienden toda materialidad. No creo que ninguna persona sensata deje de reconocer que las desemejanzas sirven mejor que las semejanzas para elevar nuestra mente al reino del espíritu. Figuras muy nobles podrían inducir a algunos al error [141 B] de pensar que los seres celestes son hombres de oro, luminosos, radiantes de hermosura, suntuosamente vestidos, inofensivamente llameantes, o bajo otras formas por el estilo con que la teología ha representado las inteligencias celestes.
[De Coelesti Hierarchia, fragmentos de los Caps. 1 y 2]

EL LENGUAJE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS (2 de 5)

La Contemplación de la Luz divina: 
El divino Nombre: Luz 
Pseudo Dionisio Areopagita 

“Aquí me limito a celebrar el término “luz” inteligible aplicada al Bien. 
 Se llama luz intelectual al Bien porque ilumina toda inteligencia supra-celeste y porque con su luz arroja toda ignorancia y error que haya en el alma. 
      Purifica los ojos de la inteligencia ahuyentando la bruma de la ignorancia que los envuelve: despierta, abre los párpados cerrados bajo el peso de las tinieblas.
Les concede primero un mediano resplandor, luego, cuando los ojos se han acomodado a la luz y la apetecen más, les va dando con mayor intensidad: “porque amaron mucho” (Luc 7, 47). 
      Después no cesa de estimularlos a avanzar a medida que ellos se esfuerzan por elevar su mirada a las alturas.
Se llama “luz de la mente” aquel Bien que está sobre toda luz, como manantial de luz y foco desbordante.Con su plenitud inunda de luz toda inteligencia, sea en este mundo en el universo o en los cielos. Todas las cosas se renuevan con tal luz. 
      En su inmensidad las contiene todas, a todas precede y supera por su trascendencia. En Él todas se agrupan y contiene en su simplicidad todo principio de iluminación, pues es fuente de luz y la trasciende.
Es más que luz, y en este bien se concentra toda razón e inteligencia. Como la ignorancia dispersa a los que yerran, así la presencia de luz en la inteligencia, reúne cuantos la reciben.
Los perfecciona, los dirige al Ser que es de verdad.
Los aparta de muchos errores, los llena de luz purificadora. Concentra su variedad de opiniones en un verdadero, puro y simple saber. Lo llena todo de luz unificadora. 
[De Los Nombres de Dios = De divinis nominibus, Cap. 4] 
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 “Nosotros, que hemos levantado religiosamente los ojos a las fuentes de esos ritos (del culto sacramental) y estamos santamente iniciados en ellos, reconozcamos los misterios que las impresiones sensibles representan y las realidades invisibles expresadas con imágenes visibles. 
       He demostrado ya con claridad en mi obra Lo inteligible y lo sensible [abarca la Jerarquía Celeste y la Eclesiástica] que los símbolos sagrados son realmente expresión sensible de realidades inteligibles. Muestran el camino que lleva a los inteligibles, que son el principio y la ciencia de cuanto la jerarquía representa sensiblemente. 
       Decimos, pues, que la Bondad de Dios, permaneciendo siempre semejante e idéntica sí misma, prodiga bondadosamente los rayos de su luz a quien los ve con los ojos de la inteligencia.
Puede ocurrir, sin embargo, que los seres inteligentes, llevados del apetito del mal, que obstruye los ojos de la mente, privándola de su natural capacidad de percibir la luz. 
      Se apartan a sí mismos de esta luz que se les ofrece sin cesar y que, lejos de abandonarlos, resplandece ante sus ojos miopes. Luz que con su bondad característica los sigue presurosa, aun cuando se alejen de ella.
Puede ocurrir también que estos seres traspasen los límites razonablemente asignados a su misión y se atrevan a imaginar que pueden efectivamente mirar los rayos que trascienden su capacidad visual. 
       No actúa aquí la luz contra su propia naturaleza de luz.
Más bien el alma, ofreciéndose imperfectamente a la Perfección absoluta, fracasa en su ambición de conseguir realidades que no están a su alcance. Su arrogancia les privará incluso de lo que está a su disposición. 
        Sin embargo, la luz divina, como he dicho, llevada de bondad, nunca deja de ofrecerse a los ojos de la inteligencia, ojos que deben captarla, pues allí está siempre lista a entregarse. Tal es el modelo. A ejemplo de esta luz, el obispo reparte a todos generosamente los brillantes rayos de sus inspiradas enseñanzas. 
      A imitación de Dios, siempre está dispuesto a iluminar a quien se le acerque, sin enojarse falto de piedad, ni reprenderle por previas apostasías o transgresiones. A todo el que se acerque da su luz orientadora pacíficamente, cual corresponde al jerarca de Dios y en la medida que cada cual está dispuesto a recibir lo sagrado. 
 [La Jerarquía Eclesial = De Ecclesiastica Hierarchia, Cap. 2, Nos. 2-3] 

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EL LENGUAJE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS (1 de 5)

POR QUÉ A DIOS LO LLAMAMOS «LUZ»

Santo Tomás de Aquino



Ilustración: Gustavo Doré,
El Paraíso de La Divina Comedia de Dante



Como nosotros llegamos al conocimiento de lo inteligible partiendo de lo sensible, por eso trasladamos incluso los nombres del conocimiento sensible al inteligible, y principalmente los que pertenecen a la vista, porque es el más alto y espiritual entre los demás sentidos y, en consecuencia, el más afín al entendimiento; ésta es la causa de que se llame “visión” al mismo conocimiento intelectual. Y como la visión corporal sólo se realiza mediante la luz, todo cuanto perfecciona al conocimiento intelectual recibe también el nombre de “luz”; […]

         Por eso la disposición con que el entendimiento creado es elevado a la visión de la substancia divina se llama convenientemente “luz de gloria”, y no porque convierte lo inteligible en acto,como lo hace la luz del entendimiento agente, sino porque le da poder al entendimiento para que entienda en acto.
         Y ésta es la luz de la que se dice en el salmo: “Con tu luz veremos la luz”, es decir, la substancia divina. Y en el Apocalipsis: “La ciudad –es decir, de los bienaventurados– no precisa ni del sol ni de la luna, porque la iluminará la claridad de Dios”. Y en Isaías: “Ya no la fe iluminará más el sol por el día, ni tampoco el resplandor de la luna; pues el Señor será para ti luz sempiterna, y tu Dios tu propia gloria”. 
          De aquí también que, como para Dios es lo mismo el ser y el entender, y es la causa de que todos entiendan, por eso se le llama luz: 
“Era la verdadera luz, que ilumina a todo hombre venido a este mundo”; 
y en la primera de San Juan: “Dios es luz”; 
y en el salmo: “Ceñido por la luz como vestidura”.–
          Y ésta es también la explicación de que en la Sagrada Escritura se describa a Dios y a los ángeles por medio de figuras de fuego, por la claridad que éste tiene.
[Santo Tomás de Aquino, Summa contra Gentiles, L. III, cap. 53]

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR – HOMILÍA

LECTURAS



Daniel 7 ,9-10.13-14
Salmo 9, 1-2.5-6.9
2 Pedro 1, 16-19
Lucas 9, 28b-3



Hoy es la fiesta de la Transfiguración del Señor 
Hay tres lecturas. 
En la primera, en el capítulo séptimo del Profeta Daniel leemos la visión del  Hijo de hombre. 
Hijo de hombre es una locución aramea para decir «hombre», «ser humano». 

Así como Adam en el Antiguo Testamento designa al» ser humano» terreno   

Adam es el «ser humano» en hebreo; y «el hijo de hombre» es el ser humano en arameo. 

         Hijo del Hombre es el título que Jesús se siempre arroga. 
No quiere llamarse profeta, aunque lo es y lo sabe, porque es más que profeta. Jesús se designa a sí mismo como: Hijo de hombre, el Hijo de hombre tiene que sufrir,


         Él se identifica con ese nuevo Adam. Porque el viejo Adam, (viejo por la herencia del pecado original) dio lugar  a una humanidad pecadora que no quiere a Dios , que huye de Dios Y aún el pueblo elegido , cuando Dios se hizo hombre y vino ,no lo reconoció y lo mató; los Jefes  del pueblo elegido lo rechazaron. 
         Estos días estamos leyendo al Profeta Jeremías rechazado por su pueblo cuando él dice lo que Dios le manda decir y porque lo dice

Dice lo que le va a pasar. a la casa de Israel y le dicen te vamos a matar . Lo quieren matar de verdad y lo tiran a un pozo a que muera.

           Entonces meditamos, cómo el mundo si uno está en Dios,  nos va a odiar, porque a Dios lo odian, por la herencia del pecado original. 

Cristo vino a salvar a esta humanidad y a dar su vida por ello, 
Y ahí se engendró, en las almas que creyeron, la iglesia de la cual nosotros por misericordia de Cristo  somos parte; hemos sido alcanzados por la gracia de Cristo porque también nosotros éramos hijos de la ira. 
Por el bautismo fuimos bautizados pero, cuántos bautizados no viven según su bautismo.. No viven como hijos de Dios e incluso quieren cambiar su fe para que sea compatible con  el mundo.


        Entonces, la Transfiguración es eso Jesús va a la pasión, os discípulos van a ser rechazados por el pueblo de Dios. 

        Los discípulos de Emaús decían: «los Príncipes de nuestro pueblo lo mataron, era un profeta, pero las autoridades de nuestro pueblo lo mataron y ya es el tercer día
. Entonces hay que estar preparados para eso, para que el mundo nos rechace y bienaventurados cuando por Mi causa cuando los persigan por Mi causa en el trabajo, en la familia, donde sea y de repente nos espera el sufrimiento por Cristo, a Él le esperaba la cruz.

¿Por qué la Transfiguración? Porque para los discípulos iba a ser una prueba demasiado grande. Ellos tenían que ver la evidencia que Dios estaba con Jesucristo, con el Maestro, tenían que verlo  transfigurado. Y no fueron todos los apóstoles los que lo vieron, eran los tres primeros,. para que pudieran dar testimonio de ello.


          La carta de San Pedro nos habla precisamente de ello. Les hablamos de cosas que nosotros vimos. Lo vimos transfigurado. Vimos su gloria, el Espíritu Santo brillando en Él. .Y brilla en nosotros cuando vivimos en la fe, sin cometer grandes pecados ¿Por qué? Porque somos buenos?  No, porque el Espíritu Santo nos tiene sanados, salvados, y nos preserva Sabemos que no somos pecadores porque pecamos, pecamos porque somos pecadores. Pero aunque no pequemos,  seguimos siendo pecadores ,y por lo tanto tenemos que pedirle al Señor la perseverancia, la misericordia continua,, que no nos deje caer.


 El Señor Jesús que es Dios hecho hombre, un misterio que no podemos medir.  En su vida, treinta años en Nazaret, nunca se manifestó la gloria eterna que tenía. Se extrañaban y comentaban: éste que hace tantos milagros por ahí, lo conocemos, es un vecino de aquí., nunca vimos algo extraordinario en Él… Como hacemos nosotros. ¿Quién ve algo en nosotros? Ni siquiera nosotros mismos. Tenemos que mirarnos con fe para ver la gloria que el Señor ha hecho, incluso para prepararnos para cuando venga la persecución del mundo; si no  la comprendemos , nos podemos escandalizar.


¿Cómo es posible que siendo cristiano, me odien porque sí? Es necesario que veamos la gloria, también la gloria que hay en nosotros. La gloria de la preservación, la gloria que hay en nuestra vida de que el Señor nos ha sacado de una vida de pecado, donde podíamos estar. Eso es bueno, porque es el brillo de Dios en la vida de cada uno y en la vida oculta. Claro que el mundo no lo ve porque si el Señor permitiera que el mundo lo viera,  nos matarían, porque el mundo odia a Dios-.


         Celebremos esta gloria y pidámosle al Señor- estaban los discípulos encantados, querían quedarse allí-. que nos manifieste su gloria, pero no con el brillo espectacular, no es necesario.  Pero que nos muestre la gloria que está obrando en nosotros, la gloria de ser hijos, la gloria de hablar con Dios como con nuestro Padre celestial con toda confianza. Eso es gloria, eso es el Espíritu Santo en nosotros. Todo lo que hay de bueno en nosotros. Porque de hecho conocemos nuestra propia maldad, porque en algunos momentos somos como esos volcanes que están o entramos en erupción y sale la maldad que hay en nosotros. Pidamos con mucha confianza, con mucha gratitud, queridos hermanos.


Homilía – P. Horacio Bojorge. S.J.
Parroquia Sagrado Corazón – Montevideo
Lunes de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario 6 de agosto, 2018.
La Transfiguración del Señor.

NOVEDAD EDITORIAL
MI MÁS RECIENTE LIBRO

Querido Padre 
    Poco puedo agregar a lo que comenta 
en este nuevo libro 
 Coincido en todo
Considero que será un clásico 
para la lectura 
    Ya me estoy abandonando al Espíritu 
para que mi reseña pueda manifestar 
esa grandeza escondida 
que espera el corazón 
y la mente de los hijos de Dios 
en su busca de claridad y respuestas. 
Dios está hablando a través de Usted 
no lo dudo.
Profesora Clotilde Baravalle
Universidad Austral

PRÓLOGO DE MONS. HÉCTOR AGUER


Ilustración de tapa Michel Prince





Los gestos del varón y la mujer se inspiran 
en La Escuela de Atenas de Rafael
Platón señala con la mano el mundo de las ideas 
Aristóteles indica con el gesto de su mano el orden de lo sensible 
Asigné el gesto de Platón al Varón. 
A la Mujer le asigné, traducido, el gesto de Aristóteles.
Los rostros tratan de imitar la  admiración y la dicha primigenia
que contagia la visión divina
Ambos se unen en el hecho 
de contemplar a Dios del que son imagen a semejanza

LA TRINIDAD DE RUBLEV 
Fue la representación divina que me pareció más comprensible, 
En una versión digital, pero lo más fiel posible 
Del Círculo que separa a la Divinidad del entorno 
parte un rayo de luz 
que baña los cuerpos de Varón y Mujer
Así, ellos parecen ser admitidos
a entrar y participar en la Esfera Divina 
 por ser imagen y a semejanza del Nosotros divino 
EL PAR HUMANO
La Mujer está pegada a Adán
El gesto expresa su complementariedad con el Varón 
Ella está en primer plano 
pero apoyada, respaldada en el Varón
Ambos cuerpos parecen confundirse en un solo tronco con dos ramas 
Aludiendo al “serán uno solo”
como lo son, en la Trinidad, el Verbo y el Espíritu
Juntos en uno solo = Sabiduría del Padre
Ambos están dibujados en un mismo color tierra 
para dar cuenta de su origen terrenal corpóreo

FONDO 
Los tonos de la tapa son de luz y gloria: amarillos y dorado 
Una línea de horizonte marca la separación entre Creador y creatura 
entre Cielo y Tierra, 
lo divino y lo terrenal 
Pero esa línea es abolida 
por el misterio de la comunión  entre el Dios Trino 
por la imagen y semejanza  
Hay un anillo dorado en relieve en torno al círculo de la Trinidad 
Habla de su trascendencia inaccesible 
pero deja al par humano asomarse
ingresando a su misterio 
Ambos parecen poder acceder al cielo 
no solamente con su mirada gozosa 
también el lado libre de la mesa 
les está reservado 
como adoradores y huéspedes 
admitidos a la comunión con el Nosotros divino
[Michel Prince: +598 99 067 260]

Pedidos a José Posse
+54 9 11 5855 6316
pvposse@gmail.com
Precio en Argentina 800 pesos
Para el exterior 12 Dólares

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE (4)

DEL PARENTESCO A LA FILIACIÓN


26) La teología de la Alianza, es lo que la fe bíblica tiene de afable, en el sentido opuesto a lo inefable. La Alianza define y explica muy bien el núcleo característico y caracterizante, individual e individuante de la religión bíblica respecto de otras religiones.



27) El comportamiento del Dios de la Alianza es el fundamento, el modelo ejemplar y el precedente posibilitante a la vez, del comportamiento, de la moral del pueblo de la Alianza.


28) Esa conducta divina se define por dos términos que son casi atributos divinos. Jen gracia, amor; y Jésed misericordia.

Por gracia y misericordia Dios elige. Ellas son también las dos virtudes del antes y después de la Alianza, las virtudes del Dios de la Alianza. Jen y jésed, la gracia y la misericordia divina expresan la Alianza. La Alianza debe perdurar y perpetuarse, expandirse y universalizarse por ejercicio de gracia y misericordia, primero dentro del pueblo mismo de la Alianza y después a nivel de toda la Humanidad.


Pero he aquí que la gracia y la misericordia, jen y jésed, son, en el ámbito de la fe bíblica que los acuña, términos que pertenecen a la vez al ámbito de las relaciones religiosas (es decir divino-humanas) y al ámbito de las relaciones familiares y sociales (es decir inter-humanas)..


29) Pertenece al corazón oculto e inefable (difícilmente expresable y por eso raramente mencionado) de la cultura bíblica, el hecho de que las relaciones entre los hombres y las relaciones entre Dios y los hombres se conciben como análogas y se expresan mediante categorías comunes como los términos jen y jésed, que expresan la faceta de la cercanía de Dios que compone su atributo de santidad.


30) Esto sugiere que en la revelación bíblica Dios ha hecho de las relaciones interhumanas, y particularmente en las relaciones familiares de parentesco, el ámbito preferencial de su autorrevelación o epifanía. Los justos bíblicos han experimentado la epifanía divina como una comunicación interpersonal, como una vinculación de parentesco. Dios se les ha revelado como Dios pariente de los patriarcas, como Goel de sus descendientes, el pueblo elegido.


31) De ahí, que los vínculos familiares deban vivirse a imitación de las virtudes divinas, del divino pariente y auxiliador de los patriarcas. Según exige la ley de santidad del Levítico: la vida de familia se ha de vivir en santidad y pureza sexual (Lev 18, 1-30). Las conductas lujuriosas de las cultura egipcia y cananea son opuestas a la epifanía divina en la santidad de la familia porque divinizan la fuerza sexual sacándola del contexto de la caridad que se da a conocer en la autorrevelación del Dios Pariente.


32) Que Dios se manifiesta ahora como el Padre santo de nuestro Señor Jesucristo y que sus discípulos se conviertan, por regeneración divina, en sus hermanitos más pequeños, se comprende así como el «cumplimiento» de la Ley y los profetas. Los reengendrados han sido por lo tanto santificados. En esta regeneración, el Padre se ha manifestado santo. Ellos desean ahora manifestar en sus vidas la misma santidad del Padre. Y lo piden como gracia:santificado sea tu nombre [en nosotros y en todos los que lleguen a ser tus hijos]