SAN PABLO
Y EL MATRIMONIO CRISTIANO (12)

El Surgimiento de la cultura esponsal cristiana
en las cartas de San Pablo

Éfeso: El Misterio grande, el matrimonio sanado bajo el signo de Cristo [3]
Como Cristo y su Esposa, la Iglesia
94) Esto de que “el que ama a su mujer se ama a sí mismo” lo interpreto al revés también: el que no ama a su mujer es porque no se quiere a sí mismo. A veces he reflexionado como derivando alguna enseñanza sobre qué le pasa al hombre entre los cuarenta y los cincuenta, cuando empieza a verse al espejo y se ve viejo y se da cuenta de repente de que ya tuvo una vida y la pasó. ¡Y no acepta que se va a morir! Porque además de repente no está satisfecho con la vida que hizo. “¿Esto fue todo?”, se pregunta. Y todavía el Demonio se la presenta más negra de lo que ha sido. Entonces se mira a sí mismo, se odia a sí mismo como mortal, porque no acepta que es un ser mortal, no se acepta mortal y se odia de alguna manera. ¡Porque no quiere ser mortal! Entonces se quiere demostrar a sí mismo que él puede empezar de nuevo. Se va con una chiquilina; busca una chiquilina y empieza de nuevo otra vida.

SAN PABLO
Y EL MATRIMONIO CRISTIANO (11)

El Surgimiento de la cultura esponsal cristiana
en las cartas de San Pablo

Éfeso: El Misterio grande, el matrimonio sanado bajo el signo de Cristo [2]
Cuando los esposos son, ambos, hijos de Dios Padre

90) Sigue diciendo Pablo a los efesios: “Sed pues imitadores de Cristo como hijos queridos y vivid en la caridad como Cristo os amó y se entregó por nosotros” (Efesios 5, 2). Es el ideal, ¿no? Cristo murió por los hombres, y éste es el modelo que va a poner Pablo al varón cristiano: así como Cristo murió por nosotros vos tenés que morir por tu mujer. Morir incluso a tu pasión por amor a tu esposa. “La fornicación y toda clase de impureza ni se mencione entre vosotros, como conviene a los santos. Lo mismo que la grosería, las necedades, las chocarrerías, cosas que no están bien; sino más bien, acciones de gracias. Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso, que es lo mismo que idólatra, participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios” (Efesios 5,3) No entrará como hijo en la herencia, ¡no va a ser hijo! No entra en la condición filial.

SAN PABLO
Y EL MATRIMONIO CRISTIANO (10)

El Surgimiento de la cultura esponsal cristiana
en las cartas de San Pablo

Éfeso: El Misterio grande,
el matrimonio sanado bajo el signo de Cristo [1]

84) Y ahora veamos el matrimonio bajo el signo de Cristo, veamos cómo se curará el varón de su lujuria y la mujer de su afán de dominar. El varón tiene que morir a su lujuria y la mujer tiene que ser capaz de obedecer, cuando Dios le da un esposo digno de ser obedecido. Y yo diría que es más fácil para el varón morir a su lujuria que para la mujer obedecer. (Risas.)
85) Ahora vamos a hablar un poquito acerca de Éfeso. Era una ciudad portuaria, distinta de Corinto; no tan lujosa, un poco más culta. Pablo pudo estar ahí dos años seguidos predicando en una escuela todos los días; le prestaba Tirano su escuela por las mañanas. Se formó allí una comunidad muy fervorosa. En ese lugar alcanzaron los cristianos un grado místico, de gran unión con Dios y de conocimiento real del Señor. A los corintios Pablo les decía: “Sean imitadores míos como yo lo soy de Cristo”. A los efesios les dice: “Imiten a Dios”, porque ya lo conocen. Son cristianos místicos, son cristianos que ya tienen un conocimiento de Dios directo, que no necesitan mirarlo a través de Pablo.

SAN PABLO
Y EL MATRIMONIO CRISTIANO (9)

El Surgimiento de la cultura esponsal cristiana
en las cartas de San Pablo

Galacia: El matrimonio bajo el signo de la dominación [2]
Mujer: ¿Qué prefieres?: ¿Ser como Sara o ser como Agar?

77) Me parece que el ejemplo de Abraham y su relación con Sara y Agar, está muy bien tomado y creo que apunta a la psicología femenina porque pienso que en la comunidad de Galacia las que están tentadas de volverse a escuchar la ley y a esos judíos influyentes son mujeres, cristianas, que se han convertido pero que tienen sus relaciones con las otras damas del lugar que habían hecho echar a Pablo. Están todavía relacionadas por vinculaciones sociales. Entonces están tironeadas entre un misionero cristiano al cual echaron y la sinagoga y los judíos influyentes. “Bueno, cumplamos la ley. Volvamos a la ley.” Están en una especie como de tentación de pacto y se llevan atrás de ellas a la comunidad.
78) En esta situación Pablo pone estos dos tipos de relacionamiento hombre-mujer al decir: “Hay en ello una alegoría: estas mujeres representan dos alianzas; la primera, la del monte Sinaí, madre de los esclavos, es Agar –la ley-, (pues el monte Sinaí está en Arabia) y corresponde a la Jerusalén actual, que es esclava, y lo mismo sus hijos.” ¿Por qué? El término de comparación es cuáles son los hijos y los que no son hijos son esclavos.