MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES
¿HUBO O NO HUBO? 5ª

MULTIPLICACIONES DE PANES Y PESCADOS (5 de 7)

NECESARIAMENTE MILAGROSAS


El lugar de la multiplicación de los panes junto al mar de Galilea


Sobre la salazón de pescados en Galilea

Jesús multiplicó no solamente panes, sino también pescados salados. La sal con que eran salados los pescados, era abundante en Palestina. Se extraía pura principalmente de las extensísimas salinas que se encuentran cerca del Mar Muerto, y de los depósitos salinos a sus orillas.
[Joseph Felten, Storia dei tempi del Nuovo Testamento (4 Vols) Ed.Internazionale, Turín 1913, T.I, p.37.]

MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES
¿HUBO O NO HUBO? 4ª

LAS MULTIPLICACIONES DE PANES Y PECES (4ª de 7)

NECESARIAMENTE MILAGROSAS

LA COMIDA DE ALIANZA DE PAN Y SAL

Lo que Jesús celebra es una “comida de alianza de pan y sal”.La sal está en los pescados, necesariamente salados, que se multiplican en ambas ocasiones, junto con los panes.

Así lo dice explícitamente el evangelio según San Juan, al referirse a ellos con el término griego que designa al pescado salado: opsaria (Juan 6, 9.11)

MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES
¿HUBO O NO HUBO? 3ª

LAS MULTIPLICACIONES DE PANES Y PESCADOS (3ª de 7)

NECESARIAMENTE MILAGROSAS


Razones para tener por necesario el carácter milagroso
y descalificar la negación

Quiero dar aquí las razones exegéticas por las cuales se demuestra que esa lectura negadora del milagro es insostenible y no hace justicia al sentido literal del texto bíblico, lo oculta bajo una «acomodación» reductora y no resiste un examen exegético crítico.
Es una lectura falsa por las siguientes razones:

MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES
¿HUBO O NO HUBO? 2ª

MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES
¿HUBO O NO HUBO?

LAS MULTIPLICACIONES DE PANES Y PESCADOS (2ª de 7)

NECESARIAMENTE MILAGROSAS

Se extiende hoy la negación de su carácter milagroso

Las interpretaciones racionalistas de la Sagrada Escritura han llegado, dentro de la Iglesia católica, primero a las academias, de allí a los seminarios y por último a la predicación. Cada vez más frecuentemente se oye a fieles escandalizados porque han oído predicar los tópicos, rancios ya, de la exégesis racionalista y liberal que acuñara Strauss hace siglo y medio. Peor aún es la condición de los fieles que, imbuidos del racionalismo moderno, ya no se escandalizan sino que encuentran que esa explicación es plausible precisamente por ser tan razonable, y explica las cosas sin necesidad de ningún milagro.

Esa misma corriente que minó y destruyó la fe de los fieles en las Iglesias protestantes europeas, la que luego irrumpió en la Iglesia católica con el movimiento modernista, ha roto los diques y se va convirtiendo, por vía de hecho, en doctrina de recibo, al amparo de la invocación de los métodos histórico-críticos.

Recientemente algunos fieles me consultaron porque un sacerdote había predicado en tales términos acerca de la multiplicación de los panes,