ERA NECESARIO QUE EL MESÍAS PADECIESE (5 de 8)

El drama de la persecución al Papa y a la Iglesia, que viene «principalmente» del pecado que hay en la Iglesia, muestra que el drama del «Ungido contra ungido» es intrínseco al camino de la salvación. El Papa y los discípulos fieles al Señor viven en todos los tiempos lo que vivió Jesucristo. Hoy también.

La novedad que podemos descubrir hoy en este mensaje reside en el hecho de que los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo vienen de fuera, sino que los sufrimientos de la Iglesia proceden precisamente de dentro de la Iglesia, del pecado que hay en la Iglesia. También esto se ha sabido siempre, pero hoy lo vemos de modo realmente tremendo: que la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia y que la Iglesia, por tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender, de una parte, el perdón, pero también la necesidad de la justicia. El perdón no sustituye la justicia.
romereportsesp — 21 de mayo de 2010 — www.romereports.com

PENTECOSTÉS
EL ESPÍRITU SANTO
San Cirilo de Jerusalén

EL AGUA VIVA DEL ESPÍRITU SANTO

El agua que yo le daré se cnvertirá en él en manantial de agua viva, que brota para comunicar vida eterna.

Se nos habla aquí de un nuevo género de agua, un agua viva y que brota; pero que brota sólo sobre los que son dignos de ella.
Mas ¿por qué el Señor da el nombre de agua a la gracia del Espíritu?
Porque el agua es condición para la pervivencia de todas las cosas, porque el agua es el origen de las plantas y de los seres vivos, porque el agua de la lluvia baja del cielo, porque deslizándose en uncurso siempre igual, produce efectos diferentes. Diversa es, en efecto, su virtualidad en una palmera o en una vid, aunque en todos es ella quien lo hace todo, ella es siempre la misma, en cualquiera de sus manifestaciones, pues la lluvia, aunque cae siempre del mismo modo, se acomoda a la estructura de los seres que la reciben, dando a cada uno de ellos lo que necesitan.

ERA NECESARIO QUE EL MESÍAS PADECIESE (4 de 9)

Ungido contra Ungido

4 El Magisterio de Juan Pablo II sobre el sufrimiento

Para referirnos sólo al Magisterio más reciente, recordemos que el Papa Juan Pablo II, ha vuelto a proponernos en su carta encíclica Salvifici Doloris, sobre el valor salvífico del sufrimiento, la enseñanza cristiana sobre el sufrimiento humano y en particular del cristiano:

«El sufrimiento – enseña el Papa – está en el mundo para provocar amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo».
En este amor enseñado por el sufrimiento y aprendido en él, se realiza totalmente y alcanza su dimensión definitiva el significado salvífico del sufrimiento.

ERA NECESARIO QUE EL MESÍAS PADECIESE (3 de 9)

Ungido contra Ungido

«El – Jesucristo – es quien sufría tantas penalidades en la persona de muchos otros: El es quien fue muerto en la persona de Abel y atado en la persona de Isaac, El anduvo peregrino en la persona de Jacob y fue vendido en la persona de José, él fue expósito en la persona de Moisés, degollado en el cordero pascual, perseguido en la persona de David y vilipendiado en la persona de los profetas» (Melitón de Sardes)

Imagen: El cordero (Zurbarán)


3. El sufrimiento como pedagogía purificadora de los justos
3.1 El Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento conoce ya el tema de la purificación del justo por los sufrimientos:
«Hijo, si te llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba … porque en el fuego se purifica el oro y los adeptos de Dios en el horno de la humillación» (Eclo. 2,1-5).
«Debemos dar gracias al Señor Nuestro Dios que ha querido probarnos como a nuestros Padres. Recordad lo que hizo con Abraham, las pruebas que hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a Jacob en Mesopotamia de Siria, cuando pastoreaba el rebaño de Labán, el hermano de su madre. Cómo les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, así el Señor nos hiere a nosotros, los que nos acercamos a El, no para castigarnos, sino para amonestarnos» (Judit 8,25.27).

ERA NECESARIO QUE EL MESÍAS PADECIESE (2 de 9)

Ungido contra Ungido

El argumento del Ungido contra ungido, pertenece a la esencia de aquella consolación pascual de los de Emaús y alimentaba el fuego que sentían arder en sus corazones mientras Jesús les iba explicando por el camino este misterio a la luz de las Escrituras, cuyo evidencia les abrasaba el corazón.

2 La Consolación que dan las Escrituras

Jesús resucitado les sale al paso en el camino a los discípulos de Emaús, escandalizados por el conflicto entre los príncipes del pueblo, ungidos de Dios, y Jesucristo, también ungido, como el Mesías.

Jesús los consuela mediante la explicación de las Sagradas Escrituras, demostrándoles que, según ellas: «Era necesario que el Ungido padeciera «estas cosas» y entrara así en su gloria» (Lucas 24,26-27.44-48).

Es este un primer ejemplo magistral y ejemplar, dado por Jesús mismo, de lo que en la tradición cristiana se conocerá como «el consuelo que dan las Escrituras»: