DEL LIBRO DE LA SABIDURIA A LOS GOBERNANTES

TEMED A DIOS OH VOSOTROS LOS PODEROSOS DE ESTE MUNDO
Libro de la Sabiduria (Cap. 6)

Escuchad, pues, reyes, y entended. Aprended los que regís los derechos de la tierra. Estad atentos, los que gobernáis multitudes y estáis orgullosos de la muchedumbre de vuestros pueblos.
Porque del Señor habéis recibido el poder; del Altísimo la soberanía. El examinará vuestras obras y sondeará vuestras intenciones.

Si, como administradores que sois de su reino, no habéis gobernado rectamente ni guardado la ley ni caminado siguiendo la voluntad de Dios, terrible y repentino caerá sobre vosotros.

Porque un juicio severo les espera a los que mandan; al pequeño por piedad se le perdona, pero los poderosos serán poderosamente castigados. Porque el Senor de todos no retrocede ante nadie, no hay grandeza humana que lo amedrente. Al pequeño como al grande Él mismo los hizo y de todos tiene cuidado por igual.

Pero un examen severo aguarda a los que están en el poder.
A vosotros, pues, soberanos, se dirigen mis palabras para que aprendáis verdadera sabiduría y no caigáis.
Porque los que guardaren santamente las cosas santas serán reconocidos como santos. Y los que se dejaren instruir en ellas tendrán defensa.
{Es palabra de Dios}

APOCALIPSIS 12 – S. S. Benedicto XVI

Madre de Dios y de la Iglesia
Benedicto XVI

«Teniendo en cuenta este nexo entre Theotókos y Mater Ecclesiae, nuestra mirada va hacia el último libro de la Sagrada Escritura, el Apocalipsis, donde, en el capítulo 12, aparece precisamente esta síntesis. La mujer vestida de sol, con doce estrellas sobre la cabeza y la luna bajo sus pies, da a luz. Y da a luz con un grito de dolor, da a luz con gran dolor. Aquí el misterio mariano es el misterio de Belén extendido al misterio cósmico. Cristo nace siempre de nuevo en todas las generaciones y así asume, recoge a la humanidad en sí mismo. Y este nacimiento cósmico se realiza en el grito de la Cruz, en el dolor de la Pasión. Y a este grito de la Cruz pertenece la sangre de los mártires».

Intervención del Papa durante la primera Congregación General en el Sínodo de los Obispos para Oriente Medio
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 11 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto de la meditación que el Papa Benedicto XVI realizó hoy por la mañana en el aula del Sínodo, durante la primera Congregación General de la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos.

Queridos hermanos y hermanas,

el 11 de octubre de 1962, hace treinta y ocho años, el papa Juan XXIII inauguraba el Concilio Vaticano II. Se celebraba entonces el 11 de octubre la fiesta de la Maternidad divina de María y, con este gesto, con esta fecha, el papa Juan quería confiar todo el Concilio a las manos maternales, al corazón maternal de Nuestra Señora. También nosotros comenzamos el 11 de octubre, también nosotros queremos confiar este Sínodo, con todos sus problemas, con todos sus desafíos, con todas sus esperanzas, al corazón maternal de Nuestra Señora, de la Madre de Dios.

El libro de Jonás (7 de 7)

Elección de Israel y Salvación universal

El descenso de Jonás
La lectura de los capítulos primero y segundo de Jonás nos han permitido comprobar un hecho literario que enunciábamos en la primera de estas siete entradas: el autor del libro narra la huída de Jonás como un descenso.

El antiguo motivo literario de los descensos
La antigua mitología del cercano Oriente conoce los descensos como un género literario y religioso. Lo característico de la literatura de descenso es que en ella se afrontan todos los aspectos esenciales de la existencia humana: el fin de la vida, el amor, la amistad, la aventura heroica, la gloria humana y la de los dioses, los combates del hombre con el hombre y con los dioses, la muerte, el más allá y la aspiración a la inmortalidad. Esos son los temas de los descensos de Gilgamesh, de Inanna, De Teseo, de Odiseo, de Eneas. Y de alguna manera seguirán siendo los temas trascendentes de los descensos épicos posteriores: la Divina Comedia, o entre nosotros el poema épico “Tabaré” de Juan Zorrilla de San Martín, poeta, escritor y ensayista uruguayo «levantaré la losa de una tumba y adentrándome en ella, alumbraré la oscuridad inmensa».

El libro de Jonás (6 de 7)

Elección de Israel y Salvación universal

Particularismo y universalismo
Puesto que es el tema central que se agita en el librito de Jonás, conviene detenernos un momento en el examen de cómo se ha ido desarrollando y evolucionando la conciencia de Israel de ser el pueblo elegido por Dios. Una conciencia que oscila entre la interpretación y la vivencia particularista y xenófoba y otra visión y actitud universalista y filantrópica.

La teología de la elección abarca un amplio espectro de comprensiones; que va desde la convicción del Deutero-Isaías, que ve en el pueblo elegido un instrumento al servicio de un plan divino sobre toda la humanidad, hasta Joel (3-4) que anhela la aniquilación de las naciones. Que va desde los profetas pre-exílicos, que tienen una conciencia de elección algo negativa, hasta la visión nacionalista de la elección que caracteriza la fuente Jahwista. Que va del separatismo incipiente en el Elohista, que se desarrollará en el Deuteronomio y en la fuente sacerdotal o P (Priestererschrift) para culminar en la obra del Cronista, hasta la visión amigable que caracteriza al autor del libro de Jonás.

Universalismo y particularismo son pues como dos polos

El libro de Jonás (5 de 7)

Elección de Israel y Salvación universal

La paloma en el Antiguo cercano Oriente
En cuanto a la paloma en el mundo del Antiguo Oriente vecino de Israel, hay testimonios de la domesticación de palomas en Egipto desde tiempos remotísimos. En todo el Oriente antiguo está atestiguado el hecho de la caza de palomas mediante redes. Pero parece que la práctica era más común en Egipto, como lo sugiere la visión bíblica en la que parece reservarse ese hecho más bien a Egipto mientras que a Asiria se le reserva la caza de palomas mediante cetrería.

El libro de Jonás (4 de 7)

Elección de Israel y Salvación universal

Israel como paloma
Detengámonos un momento a recordar la evidencia textual a la que nos referimos y donde Israel es simbolizado o figurado como paloma.

La paloma, es el ave más frecuentemente mencionada en la Biblia. En hebreo con los nombres de yonáh (paloma), tor (tórtola) y gozal (palomino). En griego: peristerá.

En el Salmo 74 el salmista intercede ante el Señor por el pueblo que está siendo oprimido por Asiria y se refiere a él en estos términos: “El enemigo ha arrasado del todo el santuario… Un pueblo insensato desprecia tu nombre ; no entregues a los buitres la vida de tu tórtola” (Salmo 74,3.19.

En los Salmos se ve al Israel que sale de Egipto enriquecido con objetos de oro y plata: “sacó a su pueblo [de Egipto] cargado de oro y plata” (Salmo 104,37) y se canta poéticamente este hecho viendo a Israel como una paloma cuyo plumaje tiene tintes metálicos: “mientras reposaban en los apriscos las alas de la paloma se cubrían de plata y el oro destellaba en sus plumas” (Salmo 68,14)