LA FORTALEZA CRISTIANA (14 de 17)

“EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA”

11. – Aristóteles: La fortaleza está al servicio de la amistad y de su conservación
¿Cuál es para Aristóteles ese bien por el cual sufre con fortaleza el hombre virtuoso, el valiente y paciente? El mejor bien, para una persona virtuosa, es otra persona virtuosa. Por eso, para Aristóteles, la virtud es el fundamento de la amistad, y la amistad es el fin último de la virtud. La fortaleza está pues al servicio de las amistades. La perspectiva aristotélica es pre-cristiana, es puramente interhumana, al servicio de la red de amistades que es la familia, el clan, la ciudad, la patria, a la que el fuerte debe defender hasta con las armas.

Ya Aristóteles observaba al hablar de la fortaleza que «El hombre valiente permanece impertérrito ante el mal, pero como ser humano que es. Es decir que teme los peligros que el hombre debe temer, pero los teme como es debido y los soporta según es razón, a causa del bien: «porque este es la meta de la virtud»

[Aristóteles, Opera Omnia, Ed. F. Didot, Paris, Tomo II, Lib III, cap. VII (X) Col 115, 23-24. La traducción latina dice: «Vir autem fortis imperterritus est, sed ut homo. Proinde haec talia quoque pertimescet, sed ita ut oportet et ut ratio postulat, subibit, honesti causa, hic enim virtutis finis est»]

La fortaleza está pues al servicio del bien hermoso – que es la amistad – y de la virtud

LA FORTALEZA CRISTIANA (13 de 17)

“EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA”
El triunfo del amor:
«Grandes aguas no podría anegar el amor»

9. – Las virtudes se hacen cristianas por su conexión con la caridad
Existe pues, como vamos viendo, una íntima conexión entre la virtud cardinal de la fortaleza y la virtud teologal de la caridad. O sea, entre la fortaleza y la amistad con Dios. Hay que ser fuertes para permanecer en esa amistad. Y esa amistad nos hace fuertes para que podamos permanecer fieles.
En la teología medieval de las virtudes se observó ya, agudamente, que las virtudes son un organismo vivo y que todas están conectadas e interrelacionadas. La doctrina de la conexión de las virtudes

LA FORTALEZA CRISTIANA (12 de 17)

“EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA”

8. – El diagnóstico de San Cipriano sobre la codicia de los lapsi
La historia de la Iglesia nos ofrece otro ejemplo. También rehusarse al sacrificio económico es signo de desamor.

San Cipriano discernía las causas profundas por la que algunos cristianos habían terminado negando a Cristo. Cipriano le reprochaba a los lapsi [= caídos por haber apostatado de la fe en la prueba del martirio]
el no haber huido a tiempo de la ocasión de martirio en la que sucumbieron negando su fe.
No lo hicieron, discierne el santo obispo, por estar demasiado apegados a sus casas, sus bienes y sus intereses.
Una cadena de oro los retuvo atados a un lugar que deberían haber abandonado para salvar su fe,

LA FORTALEZA CRISTIANA (11 de 17)

“EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA”
La cobardía procede de la debilidad del amor

7. – La acedia de fulano
La acedia de ese fulano, que en la historia de Ruth renuncia a asumir sus deberes con Ruth y se los cede a Bo’oz, lo hace inhábil para entrar en el gozo de la piedad que auxilia. Pero también lo excluye de la ascendencia de David y de la línea del Mesías y de la salvación.

La acedia, en efecto, aún en sus formas atenuadas de tibieza, ingratitud o indiferencia, es ya una parálisis y debilidad del amor y denota por lo tanto una débil adhesión al Bien, un miedo al sacrificio por amor, que conduce de antemano a la derrota en la lucha entre el bien y el mal, a sacrificar el amor al otro, en este caso a Dios, por el amor propio.