KOINONIA-COMUNIÓN AMOROSA EN EL NUEVO TESTAMENTO (2 de 7 )

Koinonía amorosa: el Contexto Estructural
de Comunidad y liderazgo en la Iglesia

Horacio Bojorge

2/,
La sociedad eclesial,como toda sociedad, puede definirse o describirse como compuesta de individuos o grupos que están en comunión y se comunican entre sí. Esta comunicación opera en varios niveles: comunión de personas y entre personas (Vínculos de parentesco. de voluntades y afectos), comunicación de bienes espirituales y materiales, de servicios, de mensajes.

Lo característico, lo diferencial, de la sociedad eclesial, viene en parte por el carácter de los individuos que la integran, que no son sólo los hombres, sino tres Personas divinas. Esta membresía cambia estructuralmente el carácter de los individuos humanos y de su “personalidad”, así como el sistema de relaciones, los modos de comunicación, el tipo de bienes y servicios comunicados, las características del Mensaje. El integrar una misma comunión, implica reciprocidad de relaciones y la diferenciación de las mimas según vayan en el sentido Dios-hombres o en el sentido hombres-Dios, o en el sentido hombres-hombres.

El Mensaje que comunica Dios a los hombres, recibe el nombre de Revelación. Pero la Revelación misma es una Persona divina. Lo que los hombres dicen a Dios es la oración, y en especial la de Alabanza, pero ella también se da perfectamente en la Persona divina del Verbo: por EL, con EL y en EL.

La Comunión existente entre las tres Personas divinas se revela como el modelo de toda comunión y modifica consecuentemente los niveles de comunión en la sociedad eclesial.

KOINONIA-COMUNIÓN AMOROSA EN EL NUEVO TESTAMENTO (1 de 7 )

Koinonía amorosa: el Contexto Estructural de la Comunidad y el liderazgo en la Iglesia
Horacio Bojorge

“No se podría encontrar el sentido del cristianismo por medio de un mero amontonamiento de textos, si no se penetra hasta la razón de ser del todo. Es un organismo cuyo principio vital es único”.
M.-J. Lagrange O.P.

Su Santidad Pablo VI citó este dicho del P. M.-J. Lagrange, en su discurso ante la Comisión Bíblica del 14 de marzo de 1974. El texto pertenece a la obra: Le Sens du Christianisme d’après I’exègèse allemande (Paris, Gabalda 1918, p. 325),
La intuición del P. Lagrange llama la atención sobre las exigencias especiales que nos impone un objeto orgánico cuando nos aproximamos a analizarlo. Es la misma intuición que han recogido, desarrollado y sistematizado diversas ramas de las ciencias del hombre dando lugar al análisis estructural. Los principales campos en que se ha desarrollado la noción de estructura y los métodos de análisis que son propios de la hermenéutica bíblica en particular, han sido principalmente el campo de la psicología de la percepción, el de la filología y el de la antropología.
Lo característico de una estructura, es que consta de elementos tales que una modificación cualquiera en uno de dichos elementos, entraña una modificación en todos los demás. Esto es lo que sucede con el cuerpo de los misterios cristianos que se expresan en el Credo.

ARETÉ (2 de 2)

IDEAL DE EXCELENCIA HUMANA
Y PERFECCIÓN CRISTIANA.
La redefinición cristiana de un concepto pagano: la areté cristiana es la fortaleza en las persecuciones que da el gozo del amor perfecto: la caridad perfecta, el camino mejor que enseña Pablo (1ª Corintios 12,31)

Benedicto XVI dijo en Ratisbona (12 set 2006) que: “El patrimonio griego, críticamente purificado, forma parte integrante de la fe cristiana”. La redefinición cristiana del concepto de areté, es un caso más, como los son “logos” o “agapé”.

[Foto: fusilamiento del P. Miguel Agustín Pro, el 23 de noviembre de 1927, México].

3. La Areté ejemplar de Cristo.
Nos hemos permitido trascribir algo largamente los textos de Justino en la entrada anterior, porque ellos demuestran lo que afirmábamos: el concepto de areté, contrapuesto al de kakía es la bina moral que equivale a nuestro «bien y mal» en la esfera moral cristiana, que es esencialmene religiosa.

Ese concepto era muy indefinido entre los paganos y susceptible de ser usado con muy diversas y hasta opuestas significaciones. Los hombres estaban lejos de coincidir en todo cuando usan el término. Lejos de ser una palabra que definía y explicaba, era necesario explicar y clarificar su sentido, y en eso consistió la tarea de discernimiento moral a que Pablo y Pedro convocaron a sus cristianos.

El cristiano, en cuanto aplica rectamente lo que en Cristo se ha revelado, juzga a todos y no es juzgado por nadie (8). Lo que es bueno o malo, no se lo dicta al cristiano un consenso (inexistente) proveniente del mundo gentil, sino lo que se ha revelado en Cristo:

ARETÉ (1 de 2)

IDEAL DE EXCELENCIA HUMANA
Y PERFECCIÓN CRISTIANA.

La redefinición cristiana de un concepto griego pagano.

Benedicto XVI dijo en Ratisbona (12 set 2006) que: “El patrimonio griego, críticamente purificado, forma parte integrante de la fe cristiana”.
La redefinición cristiana del concepto de areté, es un caso más, como los son “logos” o “agapé”.
El Cristianismo es la religión de la Palabra, del Logos encarnado. Desde sus orígenes se presenta como un movimiento revolucionador del lenguaje.
Su Pasión y su Lucha gira en gran medida alrededor de las palabras, sus significaciones y su sentido. Es decir: alrededor de la VERDAD.
Al Evangelizar por el lenguaje, comienza evangelizando el lenguaje, que es el vehículo y a la vez el ámbito de la cultura. Procedió amalgamando en la palabra griega sus propios significados.
También a la palabra areté, un término pagano que venía cargado de múltiples buenas significaciones, le dio un sentido específicamente cristiano.
La consigna de Puebla: Evangelizar la Cultura, nos obligará a aguzar nuestros análisis y nuestra sensibilidad frente a las vicisitudes del lenguaje cristiano. Valga este ejemplo tomado de la Escritura.

La palabra griega areté aparece sólo cuatro veces en el Nuevo Testamento: Filipenses 4,8; 1Pedro 2,9 y 2Pedro 1,3.5. La parquedad en usar el término llama la atención y contrasta con la importancia que el mismo tiene en la cultura griega. Puede interpretarse como una reticencia de los hagiógrafos cristianos ante un vocablo demasiado cargado de ideales ajenos y hasta quizás contrarios a la perspectiva cristiana. Estos casos en que, a pesar de todo, lo han querido usar los apóstoles parecen un intento de corrección, e incluso de apropiación, de lo que puede tener de válido para la perspectiva cristiana.

1. Areté: el ideal pagano.
Una primera idea de lo que la palabra areté sugería al hombre griego, nos la puede ofrecer la palabra castellana aristócrata o aristocracia, derivadas del griego aristós = excelente.