SENTIDOS BÍBLICOS (4)

EL SENTIDO LITERAL

1. Sentido y Significado
Se ha de distinguir entre sentido y significado
Una palabra puede tener muchos significados. El “sentido” es el significado que una palabra tiene en un determinado texto.

2. Otras designaciones
El sentido literal se llama así porque es lo que expresa la letra del texto.
También se lo llama:
a) directo, porque es el término inmediato de las palabras
b) histórico: porque expresa el intento del hagiógrafo (= escritor inspirado) en su momento histórico
c) lógico: porque se deduce mediante leyes de lógica elemental
d) gramatical: porque se logra mediante la aplicación de las leyes gramaticales

3. El sentido literal es uno solo
El sentido literal ya sea propio o metafórico, es único en cada texto
Todos los pasajes de la Escritura tienen un único sentido literal, ya sea propio, ya sea metafórico. Por lo cual, una vez determinado el sentido literal, es inútil investigar o pretender encontrar otros en el mismo pasaje. La unidad del sentido literal del texto bíblico lo enseña el magisterio eclesiástico de pontíficies y concilios. Es de fe.

SENTIDOS BÍBLICOS (3)

La acomodación psicologista de Anselm Grün
Edit me pidió, en su comentario, que le aclarara más lo del “sentido acomodado” o “traslaticio” porque desea entender mejor los abusos interpretativos que practica Anselm Grün – que no está solo en este extendido vicio – cuando presenta como equivalentes las interpretaciones tradicionales por un lado y los sentidos acomodados y traslaticios como si fueran sentidos bíblicos auténticos, por el otro.

Anselm Grün y Eugen Drewermann
Para entender el método que practica Anselm Grün conviene tener en cuenta que, en la década de 1990, el sacerdote alemán Eugen Drewermann había sido suspendido de su cátedra en Paderborn y, más tarde, también suspendido en el ministerio sacerdotal. El motivo fue que Drewermann sostenia una interpretación psicologista del mensaje bíblico y evangélico, descalificando las interpretaciones católicas tradicionales como erróneas. Sus tesis eran una plasmación de la doctrina modernista de la revelación de Dios inmanente al alma en forma de fenómenos psicológicos, en la línea de las doctrinas de Sigmund Freud y Carl Jung.

Anselm Grün, naturalmente, ya no hace lo mismo. Sería suicida. De haberlo hecho se hubiera expuesto a correr la misma suerte que Drewermann, si se hubiera topado, como éste, con un pastor celoso como lo fue el Arzobispo de Paderborn, Mons. Johannes Joachim Degenhardt. El arzobispo Degenhardt soportó a pie firme la tormenta desatada en los medios en su contra por su intervención en el caso Drewermann. Juan Pablo II reconoció el mérito del coraje del Arzobispo y lo promovió al cardenalato.

Anselm Grün, aunque manifiesta sus simpatías por los enfoques de Drewermann citándolo en su bibliografía, se guarda de imitar la brutal sinceridad de su maestro.
Lo que hace Anselm Grün no es negar de plano, como Drewermann, la interpretación tradicional del Evangelio y proponer sustituirla por una interpretación psicologista de corte entre analítico y junguiano. Su método apunta a una sustitución pragmática sin entrar en una refutación teórica.

El evangelio como libro de autoayuda
Anselm Grün presenta las interpretaciones bíblicas correctas, de autores reconocidos, como por ejemplo Pesch, pero las yuxtapone, a sus interpretaciones psicologistas afirmando que son equivalentes: «o también». Grün baraja sentidos bíblicos reinterpretados en sentido acomodado o traslaticio. El confiado lector se encuentra con el relato evangélico y su sentido literario tradicional que le es familiar, pero también se le sirve, en el mismo plato, la acomodación psicológica, como si fuera igualmente válida.

SENTIDOS BÍBLICOS (2)

Primera división de los sentidos bíblicos

1) Sentido literal: es el sentido del texto o sea el sentido de lo que está escrito
2) Sentido típico o figurado: es el sentido de las realidades de las que habla el texto: el cordero pascual, la roca, la zarza, el fondo del mar, Egipto, la tierra prometida, la nube.

Un ejemplo: El sentido literal de la expresión “cordero pascual” es el que expresan inmediatamente esas dos palabras en el relato del Éxodo, o sea el cordero pascual mismo sacrificado en Egipto en la noche de pascua. El sentido típico de ese cordero, consiste en que estaba ordenado por Dios a expresar la realidad de Cristo, cordero pascual místico. De modo que el cordero de la noche pascual, era tipo de Cristo sacrificado en la Cruz.

Esta división de los sentidos en literal y típico tiene fundamento en la misma Sagrada Escritura, por el uso que hacen de ellos los autores inspirados por Dios, y por lo tanto pertenece a los sentidos inspirados por Dios.

SENTIDOS BÍBLICOS (1)

A pedido de Edita y de otros amigos, voy a dedicar algunas entradas a los “sentidos bíblicos”.
¿Cuál es el sentido de un texto bíblico? ¿Es el que le da el lector? ¿O es el sentido que quiso darle y le dio el que lo escribió? ¿Quién es el que tiene la inspiración divina para entender lo que Dios quiere decir en un texto bíblico? ¿Basta con quedarse en lo que “el texto me dice a mí”? Ya con estas preguntas se sugieren las respuestas.
Algunos pretenden que el lector tiene el Espíritu Santo y que por lo tanto entiende las Sagradas Escrituras por sí mismo y sin otra ayuda que la del Espíritu Santo, pues éste le hace entender lo que lee. Este es un error de Lutero y de muchos protestantes. Pero hoy se extiende también en muchos ambientes católicos interesados por el estudio de las Sagradas Escrituras, como son los grupos bíblicos. Por eso conviene despejar este error exponiendo la recta doctrina de la fe acerca de la interpretación de las Sagradas Escrituras.

Constitución Dei Verbum del Vaticano II
La parte de la doctrina católica que se ocupa de la recta interpretación de la Sagrada Escritura se llama Hermenéutica. A ella le corresponde también una rama de la ciencia teológica que se conoce por el mismo nombre: Hermenéutica. La doctrina hermenéutica de la Iglesia católica acerca de la interpretación de la Sagrada Escritura está expuesta resumidamente en la Constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II, en el numeral 12 que dice así: