GO’EL: EL DIOS PARIENTE En la Cultura Bíblica (6 de 27)

1.6. Del epos al ethos
He hecho esta digresión a fin de exponer mejor mi convicción, formada en la lectura de las obras de Mircea Eliade, de que toda épica es, en el fondo, fundamento de una ética.
En todos los pueblos y culturas el epos funda el ethos. La narración del pasado, ya sea mítico ya sea histórico pero miticizado, – como evocación de los orígenes, como rememoración de las gestas divinas o heroicas que es -, tiene una función de hermenéutica existencial, es decir cultural y pretende arrojar luz y decir algo significativo para el presente.

El conocimiento de lo que fue, funda la normativa de lo que ha de ser, y de lo que se debe hacer. La narración épica apunta y termina en la práctica, en la moral, en las costumbres, es decir en la ética. Toda cultura conoce o genera un relato, o varios relatos, y una serie de imperativos y modos de actuar que son su co-rrelato.
La impregnación religiosa de toda la cultura, – como ha venido a afirmar la ciencia comparativa de las religiones – no es, pues, algo exclusivo de la cultura bíblica, ni siquiera de las grandes culturas del mundo antiguo o de los pueblo primitivos, sino un patrimonio común de toda cultura humana.

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1.4. Los inefables bíblicos comunes a nuestras culturas
De ahí la dificultad de exponer y describir una cultura, que, como la bíblica, funda, en gran medida, a la cultura occidental. Aún después de que ésta ha tomado distancia de los aspectos explícitamente religiosos de sus raíces bíblicas, no le ha sido siempre posible tomar distancia de sus raíces más ocultas.

 La crítica a las religiones, – por ejemplo – tan característica de la cultura occidental, implica, quizás, en el fondo, una actitud religiosa, no tan distante de lo que dentro del mundo bíblico fueron las críticas de los profetas, no sólo al sincretismo cultual, sino también incluso al culto ortodoxo del templo de Jerusalén.

Diríamos que la crítica a la religión proviene, en nuestra cultura, de la cultura bíblica. Occidente se la debe a esta raíz de su cultura; la hereda del mundo bíblico, aunque luego la desarrolle por sus propios caminos, incluso en contra de elementos de la tradición cultural bíblica.
Exploramos lo que las Sagradas Escrituras nos revelan acerca del parentesco divino, uno de los supuestos fundantes del mundo judeo-cristiano, que, junto con el mundo latino y el mundo griego, son las tres grandes corrientes culturales en las que abrevó la cultura occidental.

1.5. De los descensos
Lo que vengo diciendo, sobre las huellas de pensadores, filósofos e historiadores de la religión y de las religiones comparadas, se expresaba ya en la antigüedad con el patrón mítico de los descensos.

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN PARA LA TRASMISIÓN DE LA FE
Y EL DEMONIO DE LA ACEDIA

En el año de la fe y del
Sínodo de los Obispos
sobre la Nueva Evangelización y la trasmisión de la fe.
7 al 28 de octubre de 2012 

«El poder que la Iglesia tiene sobre el demonio, que es el mismo poder que tenía Cristo, forma parte integral e irrenunciable – aunque frecuentemente renunciada – de su misión evangelizadora.
Esta es la tesis principal de mi reflexíón en ocasión del Año de la Fe y del próximo Sínodo sobre la Evangelización y la trasmisión de la fe. 

Monseñor Luigi Negri, obispo de San Marino-Montefeltro denuncia hoy la presencia diabólica en la mentalidad contemporánea y afirma que: “es un fenómeno de gran profundidad, complejidad y perversidad. Se trata de la acción del demonio que condiciona la vida tratando de socavar la fe del corazón de los hombres. De hecho, hay una presencia diabólica en la mentalidad que domina nuestra sociedad, una mentalidad sustancialmente atea, diabólica en el sentido de decir: si se quita a Dios el hombre se realiza plenamente…
El poder que la Iglesia tiene sobre el demonio, que es el mismo poder que tenía Cristo, forma parte integral de su misión… por eso se trata de dar un juicio claro sobre la presencia del mal, del demonio en la en la vida cultural y social, y acompañar a aquellos que son agredidos por el poder del demonio con un amplio y significativo camino de caridad, a cuyo término de ciertas situaciones está, de hecho, el exorcismo” (“L’Osservatore Romano” 23/24 de abril de 2012). 

MI APORTE INDIVIDUAL 
 tiene conexión con la serie «El Demonio de la acedia» que se está emitiendo por EWTN. La ponencia que sigue la presenté en un Congreso Internacional preparatorio para la Conferencia Episcopal de Aparecida convocado en Lima por el Sodalicio de Vida Cristiana. Vuelvo a presentarlo ahora en relación con el Sínodo y el Año de la fe. 
 ¿Cómo evangelizar la Civilización de la acedia sin reconocer el carácter demoníaco de la acedia del Príncipe de este Mundo que la impregna y la caracteriza? Los enviados a evangelizarla sin conocimiento del carácter demoníaco del fenómeno e ignorando su nombre y sus rostros han sucumbido por miles ante ese demonio que no conocían y mal hubieran podido exorcizar.

 1) Jesús confiere a sus discípulos, al enviarlos a predicar, entre otros varios poderes, derramar la paz, sanar enfermos, perdonar pecados, el poder para expulsar demonios.
En el discurso eclesial acerca de la nueva evangelización echo de menos referencias y doctrina explícita acerca de este aspecto de la misión de los discípulos y misioneros.

 La mención del Maligno en el Mensaje Cuaresmal de Benedicto XVI para la Cuaresma de 2007, resulta por eso mismo, llamativa;

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1.2 El inconsciente o subconsciente cultural
Una de las principales dificultades en la descripción y comparación de las culturas radica, precisamente, en el hecho de que las raíces mismas de toda cultura son de difícil acceso a la conciencia y a la reflexión. Los fundamentos de las culturas son por lo general axiomáticos e implícitos.
Más aún, habitualmente la misma pertenencia cultural es un hecho que permanece inconsciente o subconsciente.

La cultura no sólo está constituida por elementos conscientes, sino que está fundada sobre supuestos implícitos y en cierta medida inefables. Nada tan difícilmente expresable como lo que, a fuerza de ser obvio dentro de una cultura, ya no necesita ser dicho. Y sin embargo es precisamente en ese nivel, de tan difícil acceso, donde están los rasgos definitorios de la identidad de una cultura.

1.3. Los inefables

Horacio Bojorge, El demonio de la acedia
6/13]
Acedia eclesia – La acedia eclesial

Eco:
Un amigo sacerdote me envía este texto de Newmann que ilustra lo que es la acedia:

«Quien tiene alma religiosa se encuentra siempre asombrado mientras que los que no tienen alma religiosa se ríen de él porque se asombra. Un alma religiosa está siempre abismada fuera de sí, está siempre considerando las palabras de Dios, está siempre «mirando dentro» de esas palabras en compañía de los ángeles, está siempre cayendo en la cuenta de que depende enteramente de Él, el que constituye el centro de toda verdad y de todo bien. Las almas carnales y soberbias se contentan consigo mismas; les gusta permanecer en su casa; cuando les llega noticia de algún misterio, carecen de una mínima devota curiosidad como para moverlos a salir y ver de qué se trata por poco que los desvíe de su camino; y cuando la maravilla atraviesa su camino, tropiezan.» [Comenta el Cap. III:34-36 de San Juan y es de Newman]

Pero, claro, esto de los textos que vienen a cuento, son innumerables. Como este de la Gran Simona: «El apego es fabricante de ilusiones; quien quiera ver lo real debe estar desapegado.»

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Resumo lo que he venido exponiendo:
El término
Go’el = pariente auxiliador o redentor, es un término del hebreo bíblico muy apto para comprender el universo cultural bíblico de símbolos y de significaciones.
Es un concepto alrededor del cual se constelan los demás términos de la cultura bíblica, y por eso configurador de la Gestalt identificatoria de la cultura bíblica.
Se trata, sin embargo, de un título, nombre, o atributo divino por lo general poco atendido en las teologías bíblicas, y al que ninguna de las que conocemos le atribuye la importancia y el lugar central que reclama. Como voy a ocuparme de este término atendiendo a su importancia para la configuración de la cultura bíblica, voy ahora a ocuparme del enfoque cultural mismo.

De las Culturas bíblicas en general y de la Cultura bíblica en particular
Nuestro enfoque, decíamos, quiere ser cultural. En la cultura bíblica, como es sabido, lo religioso no es un factor accesorio, o un factor entre otros, sino el elemento constituyente, que le da su forma propia. La Gestalt de la Cultura bíblica es ineludiblemente religiosa, teológica.
En esta cultura lo religioso es el rasgo configurante.
El tema del goelato nos permite acceder al corazón de la cultura bíblica, desde varios ángulos: lingüístico, literario, histórico, antropológico, teológico.

1.1. Aproximación a una cultura
Podemos aproximarnos a una cultura de varias maneras. Una manera posible es el método descriptivo. Describir las características de esa cultura, su manera de encarar los aspectos de la vida humana, desde la cuna a la sepultura. Las instituciones religiosas, sociales y políticas y su forma propia de vivirlas. Es, por ejemplo, lo que hace el Padre De Vaux con sus Instituciones del Antiguo Testamento, y lo que hacen las teologías bíblicas.