LA SERPIENTE Y LA TENTACIÓN A LA MUJER
COMO VIOLACIÓN DEL ALMA


El demonio es violador del alma, especialmente del alma de la mujer de la cual es enemigo desde el principio. 

Porque ella era el Amor en forma de creatura antes del pecado. 

Y principalmente el Amor a Dios para comunicarlo a toda su descendencia. 
Y porque ella vivía en la dependencia amorosa del Verbo eterno, 
que le mostraba el Bien divino para amarlo.
La Lengua trífida de la serpiente simboliza 
las tres pasiones relativas al mal  que inspira su lengua, 
es decir sus palabras portadoras de su veneno:
Miedo, Tristeza e Ira

¿Sabes que el demonio es un violador del alma, de toda alma,
pero sobre todo del alma de la mujer?  
Sobre  todo del alma de la mujer porque
ella, a menudo, sobre todo cuando es buena, es más ingenua y fácil de engañar. Y
no te digo nada cuando está en pecado y a merced del malo.

Violador, quiere decir que se apodera de ella al margen o en contra de su voluntad.
La domina y
como que la posee mediante la mentira, mostrándole el mal como bien o el bien
como mal. Pero sobre todo desesperándola de poder lograr el bien y
procurando  que salga a comprarlo o a
apoderarse del bien por sí misma.
El demonio, dice la Escritura, es enemigo de la mujer y la
ataca principalmente con miedos, tristezas, iras. Yo le llamo a esas tres
pasiones del alma frente al mal: “el tridente de Satanás”. Obviamente se trata
de miedos, tristezas e iras  inmotivadas,
suscitadas en el alma humana mediante pensamientos engañosos. Miedos de futuro,
tristezas sin motivo, iras desproporcionadas, celos sin fundamento real, etc.
etc.
El fruto del árbol de la Vida, que era el árbol de la Vida
de Dios,  era el Árbol de la sabiduría y
del amor divino, porque Dios es Sabiduría (El Verbo, Jesucristo, del cual es
imagen y ministro principakmente el varón) y Dios es Amor (Es Espíritu Santo del cual es imagen y servidora principalmente la mujer). Por
eso estaba prohibido tomar por sí mismo el fruto. Porque la creatura debía
respetar la libertad del Dios Creador. Nadie puede apoderarse del Amor si no le
es dado. Eso sería violencia, violación de Dios.
Ahora bien, Satanás engaña a la mujer diciéndole la verdad
pero sugiriéndole una mentira.

GÉNESIS 1-3: HISTORICIDAD de los RELATOS

¿Qué valor histórico tienen los tres primeros capítulos del Génesis?
¿Es un relato puramente mítico sin ningún valor histórico? 
Los tres primeros capítulos del Génesis, no son ni una alegoría, ni “un mito”, – si se entiende por mito puramente el género literario de las religiones del antiguo cercano oriente -, ni un cuentito para niños o ignorantes.
En mis presentaciones públicas del mensaje revelado por Dios sobre la creación del varón y la mujer, su destinación, caída y elevación, leo y comento los tres primeros capítulos del Génesis. 

Algún que otro oyente me ha expresado su extrañeza de que yo pareciera tomar en serio lo que es un relato mítico, como si yo practicara una lectura fundamentalista o literalista de la Sagrada Escritura. Por eso me ha parecido conveniente anteponer a la lectura comentada una introducción sobre el valor histórico que el Magisterio de la Iglesia le reconoce a estos capítulos. Y en qué sentido admite el magisterio que aún si pertenecieran al «género mítico» contienen una revelación divina, en forma de teología narrativa.
Si el
mito ha sido en la historia de las religiones humanas un producto proveniente
en gran proporción de la ignorancia humana en busca conocimiento y búsqueda de
revelación. 
Dios bien pudo tomar ese producto del deseo de saber y valerse de él
para revelar lo que el hombre aspiraba siempre a saber, sin lograrlo. 
En su
misericordia se ha valido de un género nacido de la ignorancia, para
trasmitirnos, para revelarnos lo que Él solo podía revelarnos a los hombres
ignorantes.
Lo paradójico es que los hombres que hoy se creen sabios,
menosprecian los textos de la revelación divina, porque los ven
superficialmente como mitos y los confunden con los mitos de las religiones
primitivas.
Introducción a la lectura explicada de los tres primeros capítulos del Génesis
El Papa Pío XII en la
Encíclica Humani Generis afirmó que hay que reconocer a los relatos de los
primeros capítulos del Génesis un valor objetivo.
31. “los once primeros
capítulos del Génesis, aunque propiamente no concuerdan con el método histórico
usado por los eximios historiadores grecolatinos y modernos, no obstante
pertenecen al género histórico en un sentido verdadero, que los exegetas han de
investigar y precisa. Los mismos capítulos […], con estilo sencillo y figurado,
acomodado a la mente de un pueblo poco culto, contienen ya las verdades
principales y fundamentales en que se apoya nuestra propia salvación, ya
también una descripción popular del origen del género humano y del pueblo
escogido
.
32. Mas si los antiguos
hagiógrafos tomaron algo de las tradiciones populares —lo cual puede
ciertamente concederse—, nunca ha de olvidarse que ellos obraron así ayudados
por la divina inspiración, la cual los hacía inmunes de todo error al elegir y
juzgar aquellos documentos. Por lo tanto, las narraciones populares incluidas
en la Sagrada Escritura, en modo alguno pueden compararse con las mitologías u
otras narraciones semejantes, las cuales más bien proceden de una encendida
imaginación que de aquel amor a la verdad y a la sencillez que tanto
resplandece en los libros Sagrados, aun en los del Antiguo Testamento, hasta el
punto de que nuestros hagiógrafos deben ser tenidos en este punto como
claramente superiores a los escritores profanos”[1].
Aunque la Iglesia afirma que los
relatos del Génesis relativos a la creación del ser humano son Históricos en un sentido distinto del que el término “histórico” tiene en las disciplinas llamadas históricas.