EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS [6 de 6]
INICI0 DEL EVANGELIO QUE ES JESUCRISTO

EL COMIENZO DEL EVANGELIO 
SEGÚN S. MARCOS
JESÚS 
LA GRAN NOTICIA


1,1 Comienzo del Evangelio que es Jesús el Cristo, el Hijo de Dios»


Hemos visto que los justos del Antiguo Testamento anhelaban ver al Señor en persona y aguardaban su venida de acuerdo a las Sagradas Escrituras.
Hemos visto también que el tema principal del Evangelio según San Marcos es «quién es Jesús».
Así se explica que Marcos comience su evangelio con esta afirmación o profesion de fe en Jesús Mesías, Hijo de Dios, que es, personalmente, el comienzo, principio o inicio (arjé) de lo que se esperaba: es Dios que viene en persona, en la persona de su Hijo.

El notición que es Jesús
«Comienzo del Evangelio de Jesucristo», debe interpretarse: «comienzo del Evangelio que es Jesucristo…» Eso es lo que intenta decir Marcos. Que Jesús mismo es el Evangelio, es la alegre noticia y al mismo tiempo el gozoso acontecimiento que anunciaban los profetas. Por eso seguirá a continuación con una cita explícita de Isaías que combina con otra cita, implícita, de Malaquías.
[Esta forma de expresarse la llaman los lingüistas: genitivo epexegético. Se trata de una forma idiomática que pone en forma posesiva una atribución al sujeto: «el bueno de juan, lo miró asombrado»]. El Evangelio de Jesús = El Notición que es Jesús.


Una revelación que se irá haciendo sobre la marcha

Marcos comienza con esta profesión de fe. Pero todo su evangelio implica un camino arduo de la revelación de la identidad de Jesús. Los discípulos irán avanzando lentamente en el conocimiento de la verdadera identidad de su Maestro (Rabbí).
Una cumbre en ese progreso, será la confesión de fe de Pedro: «Tú eres el Cristo» (Mc 8, 29).


No hay que asombrarse de que los discípulos,

1) enseñados por Jesús mismo,
2) a quienes Jesús declara que les es dado «el misterio del Reino», (3, 11)
3) que presencian milagros de los que solamente ellos son testigos y les revelan – en forma secreta y reservada – el poder de esa palabra de Jesús, el predicador:
a) sobre los elementos, el viento y el mar: La tempestad calmada (4, 35-41)
b) sobre los demonios: la legión de demonios arrojados al fondo del mar (5, 1.20)
c) sobre la vida y la muerte: la sanación de la hemorrosía y la resurrección de la hija de Jairo (5, 5, 21-43)


A lo largo del evangelio se puede asistir a

1.- la consolidación de una resistencia y una oposición creciente contra Jesús.
2.- la incomprensión que también puede considerarse creciente: a) de los discípulos; b) de las muchedumbres y de los beneficiados con sus curaciones, que le son ingratos, o le desobedecen, o permanecen ajenos al verdadero mensaje religioso de Jesús.


Hay algunas excepciones, como:

1* la confesión de Pedro (8, 29).
2* El endemoniado de Gerasa quiere seguirlo (5, 18);
3* la sirofenicia lo profesa Kyrios, Señor (7, 28), dándole un título divino,
4* El ciego Bartimeo, que lo declara Hijo de David, se hace discípulo (lo sigue por el camino por el que temían seguirlo sus discípulos) (10, 52; ver 10, 32)
5* El centurión que dirige su crucifixión, al verlo morir, confiesa «Verdaderamente éste era el Hijo de Dios» (15, 39).


El Centurión romano

En la cruz se revela plenamente la identidad de Jesús. El centurión pagano accede a la fe con que Marcos ha comenzado su Evangelio: «Iniciación de la gozosa venida de Dios en persona, en Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios».

EL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS [5 de 6]
LA VENIDA DE DIOS MISMO, EN PERSONA

¡MÍRENLO AHÍ! 

El Evangelio se llama así porque en el idioma griego en que fue escrito,euangelion quiere decir buena noticia. Lo que anuncia el Evangelio como buena noticia es la presencia de Dios. 
La venida de Dios en persona había sido anunciada por los profetas en el Antiguo Testamento.

En el Nuevo Testamento, Jesucristo se presenta a sí mismo como la realización de esa venida preanunciada. Desde Jesucristo Dios se hace presente “en persona”, inaugurando así la nueva era de la historia humana: el Nuevo Testamento. Eso es lo que anunció Juan el Bautista y eso es lo que anunciamos en la Iglesia

1. Anuncio de la venida de Dios mismo en el Antiguo Testamento
Si tomamos como ejemplo el libro del profeta Isaías, encontramos en él numerosas frases que aluden a la venida de Dios y a una presencia suya sin intermediarios. Citemos algunas:
– “Fue Él su Salvador en todas sus angustias. No fue un mensajero ni un ángel, Él mismo en persona los liberó” (63,9)
– “¡Ah! si rompieses los cielos y descendieses” (63,19)
– “Su presencia es pavorosa para los malos” (2,10.19.21)
– “Vendrá el Señor” (4,3); “El Señor mismo” (7,14)
– “Al Rey Señor de los Ejércitos han visto mis ojos” (6,4)
– “Aguardaré al que esconde su rostro” (8,17); “La tierra se llenará de su conocimiento”(11,9); “El Señor volverá a mostrar su mano” (11,11)
– “He aquí a Dios mi salvador” (12,1); “Ahí tenéis a vuestro Dios” (25,9); “Ahí está vuestro Dios, ahí viene el Señor con poder” (40,9-10); “No he dicho que me busquen en vano” (45,19)
– “Con sus propios ojos ven el retorno del Señor” (52,8)
– “Me he dejado encontrar y hallar por quienes no me buscaban” (65,1)
– “Tú te haces el encontradizo” (64,4)


Ante esta insistencia en el tema de la venida de Dios en persona, se explica que el libro de Isaías se abra con la famosa profecía: “Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no conoce… me ha dado la espalda” (Isaías 1,3-4).


2. Anunciada a MoisésEsta venida de Dios en persona de la que habla Isaías es la misma que le había sido anunciada a Moisés en respuesta a su oración insistente: “habitaré en medio de vosotros… me pasearé en medio de vosotros” (Levítico 26,11-12). “Yo mismo iré contigo y te daré tranquilidad” -respondió Dios a la súplica de Moisés. Y Moisés le repitió: “Si no vienes Tú mismo, no nos hagas partir” (Éxodo 33,14-15). Moisés y Elías desearon ver el rostro de Dios: «¡Muéstrame tu rostro!» (Éxodo 33,18). Por eso, ambos pudieron verlo sobre el monte de la Transfiguración.


3. Personalización
Los salmos claman por esa manifestación de presencia y cercanía: por ejemplo: “haga brillar su rostro sobre nosotros!” (Salmo 67,2); “Dios en persona va a juzgar” (Salmo 49,6); “los rectos morarán en tu presencia” (Salmo 140,14).
Pero no sólo preanuncian la presencia de la encarnación ciertos textos aislados, aún siendo numerosos, tanto que no podemos soñar con elencarlos aquí. Todo el Antiguo Testamento, en su conjunto ofrece no solamente el uso universal de los antropomorfismos, sino una personalización gradual y creciente de los atributos divinos, como son su Palabra, Sabiduría, Justicia, Fidelidad, Amor, Nombre. En esos usos del Antiguo Testamento, han visto los hagiógrafos del Nuevo y ha visto la Iglesia, preanuncios de la Encarnación.


4. Salmo 85: Un Dios que besa y abraza
Queremos poner un solo ejemplo, refiriéndonos a un texto que pasa generalmente inadvertido debido a las traducciones corrientes. El Salmo 85 (el que comienza con las palabras “Señor has sido propicio a tu tierra…”) es todo él una petición de esa Presencia benéfica, por la cual el salmista clama y suspira: “Muéstranos tu amor y tu salvación” (v.8): “quiero escuchar lo que dice Dios” (v.9). La oración de deseo de presencia y encuentro, se transforma de pronto en una profecía de la venida de Dios en persona, a partir del versículo décimo: “Su Gloria habitará en nuestra tierra…” Y continúa: “Amor y Lealtad son encontrados: Justicia y Paz besan; Lealtad germina de la tierra; Justicia se asoma desde el cielo”. Estos dos versículos (11-12) contienen una serie de nombres de atributos divinos personificados y convertidos en nombres de Dios. Las acciones que se atribuyen a estas personificaciones son elocuentes en el original hebreo. Los verbos en hebreo están en activa y pasiva y no tienen el sentido recíproco que sugieren algunas versiones castellanas: “amor y lealtad se encuentran, justicia y paz se besan”; como si los atributos se saludaran entre sí, o se conciliaran ideas opuestas o mal avenidas. Amor y Lealtad se encuentran, ha de entenderse en el sentido de son encontrados, en voz pasiva. Y este encuentro se expresa en hebreo con un verbo (pagash) que sólo se usa para el encuentro entre personas. Justicia y paz, besan, con un verbo en voz activa.
Esta traducción fiel y literal del hebreo que proponemos siguiendo la interpretación de la antigua versión siriaca Peshitta y comentaristas antiguos y modernos, muestra al salmista describiendo proféticamente la encarnación: el encuentro de Dios en persona con los hombres.
Justicia y Fidelidad, Amor y Lealtad, no son ideas, como tampoco Dios lo es. Son, Es Alguien. Alguien que uno se encuentra, que se toca, que te besa y te abraza: Presencia de Dios real y en persona.


JESÚS: DIOS HECHO HOMBRE, DIOS PRESENTE
Estos antecedentes del Antiguo Testamento eran referencias indispensables para comprender ahora el contenido de la predicación de Jesús.
Tal como se nos narra en los evangelios, la predicación de Jesús es de una laconicidad impresionante y a la vez intrigantemente escueta. San Marcos la resume en su evangelio en dos versículos: “Marchó Jesús a Galilea y proclamaba la Buena Nueva de Dios: el tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios se aproximó, convertíos y creed en el evangelio” (Marcos 1,14-15).
Jesús puede permitirse ser tan breve porque lo que quiere no es tanto comunicar una doctrina, cuanto señalar una presencia. Dios está presente. Dios, en persona, está aquí. La proclamación de este acontecimiento es el evangelio: buena noticia, buena nueva.
“El tiempo se ha cumplido”: es decir, ha llegado la hora que anunciaban los profetas, el día que ellos llamaron “Día de Yavé”. Dios mismo ha venido. Se ha hecho próximo: prójimo. Dios se aprojimó.
“El Reino de Dios”, es una circunlocución por “Dios Rey”. Esto puede comprenderse a la luz de lo que gritan quienes reciben a Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén. Recibiendo al Rey que viene le gritan: “Bendito el Reino que viene…” (Marcos 11,9). Cuando viene el Rey, es su reinado el que llega junto con él. Por lo tanto, Rey y Reino son nombres intercambiables. Y en este caso son nombres de Dios, quien, como es sabido es llamado Rey (Cfr. Isaías 6,4: “Al Rey Yavé Sebaot han visto mis ojos”). Cuando Jesús anuncia que se ha aproximado el reino de Dios, está diciendo que Dios-Rey se ha aproximado. Por eso, la presencia de Dios, su Reino, podemos entenderla en el sentido de Realidad de Dios. “Reino de Dios”, indica, como dicen los exegetas: 1) la realeza o dignidad regia de Dios; 2) el reinado o espacio de tiempo que abarca el gobierno de un rey; 3) el reino o estado, nación, territorio sobre el cual reina. Pero además de reino, reinado, realeza, la expresión Reino de Dios, designa a Dios-Rey mismo; a Dios en persona. Podríamos decir: la realidad de Dios, Dios mismo.
Pero no basta que Dios se haga presente. Su presencia debe ser advertida y reconocida por los hombres. Y para esto son necesarias dos cosas que Jesús pasa a imperar a continuación: “convertíos y creed”. Jesús las exige porque son necesarias para reconocer la presencia de Dios. Dios está presente. ¿Quieres verlo? ¿Quieres reconocerlo? conviértete y cree.


Conversión y Apostasía
Conversión y Apostasía son términos correlativos. Es bueno tenerlos en cuenta. Porque ellos nos permiten comprender hechos que nos rodean y que no comprenden los que ignoran estas cosas. Nos referimos a la conversión, pero sobre todo al fenómeno correlativo de la apostasía, que es un hecho muy común y sin embargo, por lo general, inadvertido.
Si convertirse es volverse a, hacia, apostatar es apartarse de. Volverse a Dios es convertirse. Apartarse de Dios después de haberse convertido a Él, es apostatar.
Convertirse y apostatar son, pues, dos acciones que sólo se entienden respecto de Dios; del Dios real, presente. Por eso para hablar de conversión y apostasía es necesario establecer lo que es la presencia de Dios, Dios presente. Esta presencia es la que anuncia el mensaje evangélico y por la cual merece el nombre de Buena Noticia.
La Iglesia Católica es una Religión de la Presencia.
Todo el culto católico gira alrededor de la Eucaristía donde Dios hecho hombre y resucitado se hace presente y permanece presente en el Sagrario. Sinagogas y Mezquitas tienen su centro en el Libro Sagrado. Nuestros templos tienen su centro en la presencia de Jesús resucitado.
La apostasía para judíos y musulmanes significa apartarse del libro, para nosotros es apartarnos del Dios vivo que se nos hizo presente en Jesús.


EJERCICIOS
1) Lea el capítulo 33 del libro del Éxodo, notando las expresiones que se refieren al deseo de la venida de Dios en persona, y a la visión de Dios.


2) Lea Isaías 40,1-11 notando las expresiones que se refieren a la venida de Dios y a la alegría del mensajero que trae la noticia (Evangelio)


3) Lea en el libro del Profeta Malaquías, capítulo 3,1-24 notando las expresiones referidas a la venida de Dios: 1º) al templo; 2º) a su pueblo; 3º) a juzgar.


4) Lea el evangelio de Marcos 1,1-9 notando las referencias a las profecías, y las expresiones relativas a la venida de Dios, del Bautista y de Jesús.

PEDIR AL PADRE EL PAN QUE ALIMENTA EL SER FILIAL

HOMILÍA
ORAR 
EL PADRE NUESTRO

He sido engendrado por Él 
por eso puedo llamarlo Padre 
Eclesiástico 48,1-14
Salmo: 96
Evangelio: Mateo 6,7-15





En todo el Sermón de la Montaña Jesucristo nos habla del Padre Nos muestra el camino de la vida filial. Nos enseña a ser y vivir como hijos, pues lo somos.

El trozo de Evangelio que hemos leído hoy, nos pone a hablar con el Padre como hijos. Este texto del Evangelio es como el corazón del Sermón de la Montaña.
 Podríamos decir que la oración del Padre Nuestro está justo en su «centro geométrico»
Con la oración del Padre Nuestro, Jesucristo nos pone a hablar directamente con su Padre como con Nuestro Padre. Nos pone a hablar con el Padre de tú a Tú. Pasa del hablarnos del Padre como ÉL y nos instala en nuestra condición de hijos.
“Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre  celestial” (Mt 5, 48).


Las tres primeras peticiones expresan  los deseos que un hijo puede tener con el Padre
“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre” (Mt 6,9)
El nombre de Padre: que Dios sea conocido como Padre y reverenciado como Padre. 
Eso sólo puede suceder dentro de la relación de hijo. Si yo no estoy dentro de la relación de hijo, no puedo llamarlo Padre. 
Se supone que Él lo me ha engendrado antes como hijo, que lo percibo. 
He sido engendrado por Él por eso puedo llamarlo Padre.


La segunda petición es “que  venga tu Reino”  (Mt 6,10), que todos los hombres puedan sentirse y saberse hijos de Dios y puedan ponerse delante del Padre como hijos. ¡Que todo el mundo conozca a Dios como Padre suyo!  es la condición filial.
La condición filial es la relación fraterna. Si falta esta relación filial, no puede haber relación fraterna. 
La Revolución francesa prometía una fraternidad, pero era imposible lograrla desde el momento que mataban al Padre y  a los hijos.


La tercera petición: “Hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo” (Mt 6,10)
Hágase tu Voluntad es precisamente, el deseo filial  que se cumpla la voluntad del Padre. 
Jesús dice en la cruz. “Todo está cumplido”(Jn 19,30) “Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu” (Lc 23, 46)  Teniendo conciencia que ha cumplido todo lo que el Padre le mandó, desde el momento que los hombres lo condenan y lo matan como blasfemo. En ese momento Él cumple la voluntad del Padre. Se muestra ante los hombres como  Hijo.
          .
Después las otras peticiones son respecto de los hijos para ser hijos
“Danos hoy nuestro pan de cada día”. (Mt 6, 11)
 La Eucaristía es el don que alimenta nuestro ser filial. No se trata del pan natural que servimos en la mesa. El Padre ya sabe que lo necesitan. No es necesario que se lo pidan. “No andéis, pues, preocupados diciendo:¿ qué vamos a comer?,¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas estas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso”. Mt 6,31-32.


Le  pedimos el Pan que alimenta nuestro ser filial. Porque ese ser  filial  necesita no sólo ser engendrado sino  conservar  la existencia. Ese pan es por un lado el Espíritu Santo que nos hace obrar como hijos. El Pan es el amor del Espíritu Santo. Ese Pan es también la Palabra de la Sagrada Escritura que está empapada de Espíritu Santo  porque si no, sin el Espíritu Santo, la letra mata, es el espíritu lo  vivifica.


“Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”(Mt 6,12) y nos piden perdón. Evidentemente el Padre perdona a los que le piden perdón y tenemos que imitar al Padre cuando nos han ofendido y nos piden perdón. Si no hay pedido de disculpa, no puede haber perdón. Y no puede haber  restablecimiento del vínculo.


No nos dejes entrar en la tentación” (Mt 6,13) Aquella que me impide que yo siga siendo hijo, me hace salir de la condición filial. “más líbranos del Malo” del que es el que nos hace salir con las tentaciones de dejar de ser hijos. Por eso nos roba la principal riqueza que tenemos


Homilía P. Horacio Bojorge S.J.
Parroquia Sagrado Corazón – Montevideo
Jueves de la Semana XI del Tiempo ordinario

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS [4 de 6]
DIVISIÓN Y ESTRUCTURA

El EMc es una obra escrupulosamente estructurada.


«Es un todo orgánico que sigue un plan teológico claro y bien estructurado» (J.Mateos p.31).
Los autores proponen diversas divisiones del EMc. 
Después de asomarnos a algunas, propondremos la nuestra.


División con criterio geográfico
Es la que encontramos en la Biblia de Jerusalén (=BJ).
Esta división está hecha con criterio geográfico, atendiendo al escenario donde se desarrolla la acción:
I. Preparación del ministerio de Jesús: 1,1-13
II. Ministerio de Jesús en Galilea: 1,14-7,23
III. Viajes de Jesús fuera de Galilea: 7,24-10,52
IV. Ministerio de Jesús en Jerusalén: 11,1-13,37
V. La Pasión y Resurrección de Jesús: 14,1-16,20


División con criterios histórico-literariosOtra división la ofrece el comentario de J.Mateos. Esta división atiende a
1. * indicios redaccionales y al
2. * desarrollo dramático del evangelio.
Por esto podemos decir que es una división de acuerdo a criterios literarios e históricos. Las divisiones que atienden a los indicios literarios de redacción, son las que pueden considerarse más objetivas y las que más ayudan a encontrar lo que «el autor dijo y quiso decir». Por lo tanto las más importantes para la interpretación.

1. * Indicios redaccionales
Los recursos estructurantes de la redacción del EMc a los que atiende J.Mateos son dos:
1.1* La disposición de perícopas (= trozos de texto) en grupos de a tres (trípticos) o de a cinco (polípticos).
1.2* Las unidades bisagras.


1.1.1* Tríptico:

Lo que une a las 3 perícopas que forman un tríptico son vínculos formales (palabras o temas comunes). Desde el punto de vista del contenido, la primera y tercera perícopas suelen tener una temática común, mientras la central puede presentar un tema diverso, pero que las más de las veces está en relación con los extremos. Nota: Perícopa: se le llama a las pequeñas unidades narrativas, que son como los ladrillos con los que se construye el Evangelio: un milagro, una parábola, un discurso de Jesús. En las lecturas del Evangelio, en la Misa, por ejemplo, el leccionario suele elegir una o a veces más perícopas.
Ejemplo de tríptico:
a) * 2,1-13: Perdón de los pecados (4 menciones)
b) * 2,14: Vocación de Mateo el publicano
a’) * 2,15-17: Los pecadores (4 menciones) que comen con Jesús
Otro ejemplo de tríptico
a) * 3,20-21: mención de una multitud y de la familia de Jesús
b) * 3,22-30: polémica de Jesús con los letrados
a’) * 3,31-35: mención de multitud y de la familia de Jesús.
Tercer ejemplo de tríptico
a) * 5,21-24: La hija de Jairo
b) * 5,25-34: La hemorroísa
a’) * 5,35-43: La hija de Jairo


1.1.2* Políptico

Constan de 5 perícopas y son politemáticos, pero hay simetrías entre sus temas.
Ejemplo de políptico:
1 a) * 6,7-13: Envío de los doce
2 b) * 6,14-16: Herodes identifica a Jesús con el Bautista
3 c) * 6,17-20: Herodes encarcela a Juan
4 b’) * 6,21-19: Herodes da muerte a Juan
5 a’) * 6,30-33: Vuelven los doce.
Segundo ejemplo de políptico:
1 a) * 10,32-34: Subida a Jerusalén y anuncio de la Pasión, Muerte y Resurrección
2 b) * 10,35-41: Petición de los Zebedeos e indignación de los otros diez
3 c) * 10,42-46a: Instrucción contra la ambición
4 b’) * 10,46b-52: Curación del ciego, ejemplo del discípulo
5 a’) * 11,1-11: Entrada en Jerusalén


1.2* Las unidades bisagra

Sirven para articular una parte con otra: «La característica de las unidades-bisagra es cerrar inclusiones (3) o clausurar temáticas abiertas en textos anteriores y, al mismo tiempo, abrir otras que han de cerrarse o clausurarse en lo que sigue. Efectúan un cambio o producen un avance en la temática, dejando atrás una etapa para comenzar otra… estas unidades estructuran la primera parte del EMc» (J.Mateos p.33-34).
Un ejemplo de unidad-bisagra es 8,27-30.
En 8,27-29 se cierra una inclusión abierta en 4,41 por la pregunta de los discípulos al final de la primera travesía del mar: «¿Quién es éste a quien el viento y el mar le obedecen?» y también la inclusión abierta en 6,14s. cuando se exponen las opiniones acerca de quién es Jesús.
En 8,27 se abre la temática del camino, que continuará en 9,34; 10,17.32.46.52 hasta la entrada en Jerusalén 11,8.
Se inaugura además, explícitamente la temática del Mesías (8,29), implícita antes en las dos multiplicaciones de los panes (6,34-46 y 8,1-9). Esta temática, pasando por la del «Hijo de David» (9,41; 10,47.48; 11,10) encontrará respuesta en la controversia en el templo (12,35-37) y en el discurso apocalíptico (13,6.21.22).


1.3* Inclusión

Se le llama inclusión a un recurso literario que consiste en repetir una palabra, un frase, un tema, al comienzo y al fin de una unidad literaria. Por ejemplo: al comienzo y al final de una poesía. En el EMc, por ejemplo, hay inclusión entre el comienzo y el final del prólogo, el cual comienza y termina en el desierto (0 anuncio de Juan en el desierto y ayuno y tentaciones de Jesús en el desierto),


División según J. Mateos – Camacho

Sin entrar en el detalle de la división que propone J.Mateos (pp.34-45), he aquí los grandes rasgos de la misma:
1. Título y sección introductoria: 1,1-13
2. La Actividad de Jesús: 1,14-13,37
2.1. 1,14-8,27 primer período
2.2. 8,28-13,37 segundo período
3. Pasión.Muerte-Resurrección: 14,1-16,8


Nuestra División

Nosotros intentamos una división fijándonos en los elementos históricos y literarios, como hace J.Mateos, pero también en los elementos simbólicos (= tipológicos), que contienen, además, resonancias sacramentales. Por ejemplo: el desierto, el camino (la penitencia), la orilla (el bautismo), el pan (la eucaristía), la voz, la palabra, la semilla, los cruces del mar, los triduos, las entradas y salidas a las sinagogas, la casa, el templo, las aceptaciones y rechazos, lo puro y lo impuro.
Estos aspectos ayudarán a observar las correspondencias entre la historia de Jesús y las realidades del Antiguo Testamento que el EMc parece haber querido aludir, o presuponer. Ellas eran figuras, pre-figuraban a Jesús (Ver 1Cor.10,6) y sus obras.


A grandes rasgos, nuestra división sería así:

1. Prólogo: 1,1-13
2. Sección de la orilla: 1,14-8,22
Triduo en Cafarnaúm: 1,16-39
3. Sección del camino: 8, 23 -10,52
4. Triduo en Jerusalén: 11,1-13,37
5. Pasión y Resurrección: 14,1-16,8
6. Final: 16,9-20


EJERCICIOS

1) Leer los versículos donde se habla de la orilla del mar: 1,16; 2,13; 3,7.9; 4,1.35; 5,1.2.13.21; 6;32.34.45.53; 7,24.31; 8,10.13.22
2) Contar cuántas travesías del mar hay en los caps. 4-8
3) Fijarse en las referencias temporales en 1,16-39 y en 11,1-22
4) Notar las veces que aparecen los siguientes temas:
A) La conversión o el perdón de los pecados:
B) El alimento (o el ayuno):
C) El pan:
D) El camino: 1,2; 8,27; 9,34; 10,17.32.46.52; 11,8

AMAR A DIOS CON EL AMOR RECIBIDO DE ELLOS
SAN BERNABÉ, HIJO DEL CONSUELO

HOMILÍA
Los apóstoles, enviados a dar testimonio del amor que recibieron y a ofrecer el amor 
a los que los reciban. 
Sen Bernabé
uno de los enviados.
Hechos 11,21b-26; 13,1-3 
Salmo: 97 
Evangelio: Mt 10,7-13 



Hoy los ornamentos litúrgicos son rojos. 
Es el color del Amor cuya venida se conmemora y celebra en Pentecostés. El Padre, nos envía Su Amor. 
Como era en un Principio, ahora y siempre, por los siglos
Jesús nos decía en la última cena: ”Les conviene que yo me vaya” para que les envíe el Espíritu desde el Padre.
El Padre envió al Hijo. Ahora el Padre y el Hijo nos envían el Espíritu. 
Él es el Amor del Padre y del Hijo. Nos viene a buscar el Amor de Dios, el Amor del Padre para sumergirnos en ese Amor. 


Bernabé y los apóstoles se celebran de rojo. 
Es el color del Espíritu Santo, enviado como ellos fueron enviados a nosotros. Es un envío que perdura por los siglos. Nos los envía.


Bernabé (Hijo del Espíritu Consuelo) se halla a semejanza de lo que Jesús hizo con sus apóstoles a quienes envió dejándolos a merced del recibimiento o el rechazo. 
Por eso los mandó sin medios. Porque, el dinero les hubiese permitido instalarse en algún lugar, sin que nadie los recibiese allí.
Los envía por el camino de lo que los recibiesen, de los que los amasen y hospedasen. 
Amor con amor se paga. La hospitalidad con  hospitalidad. El amor pide amor y lo recibe 
Y en este, recibir al enviado se cumplen las palabras de Jesucristo: “En verdad en verdad os digo quien recibe al que yo envíe me recibe a mí, y quien me recibe a mí recibe a Aquél que me ha enviado”. (Juan 13,20) 


Estamos ahora de nuevo en Pentecostés, tras la fiesta del Espíritu Santo, del Amor envíado que vino a buscarnos. 
También nosotros estamos en este mundo enviados y enviados por el amor de Dios. Estamos en el mundo porque Dios nos amó. Y porque su amor nos ha despertado a amarlo.


 Ya les he comentado en otra oportunidad, la discusión entre Caín y Abel. 
Caín dijo: — Yo VEO que el mundo no fue hecho por amor. 
Abel le respondió: — Yo VEO que el mundo fue hecho por amor. VEO que, todo lo que existe, Dios lo hizo por amor y todo tiene sentido por el amor. 


Dios es Padre y nos espera con los brazos abiertos. Jesucristo nos vino a decir lo que leemos en  el  Evangelio: “En la casa de mi Padre, hay muchas habitaciones” (Jn14,2) “Para eso he salido” (Mc1,38) 


¿Y de dónde salió? 
La Palabra sale de la boca del Padre. 
Jesús sale de al lado del Padre, de la presencia del Padre. 
De ellos, Padre e Hijo, sale también el Espíritu Santo porque es el soplo de la boca de Jesús. “Sopló sobre ellos y les dijo:” Recibid el Espíritu Santo” (Jn 20,22). 
En Él estaba LA VIDA ¿La VIDA DE DIOS qué es? Es SU AMOR, SU ESPÍRITU: Señor y dador de vida


 ¿Para qué nos ha reunido el Señor, hoy? Para meditar sobre Él.  Para que tengamos este encuentro con Él, con Ellos. Nos estaban esperando. 


El amor quiere darse, ¿verdad? Y quiere que lo reciban. 
 Los Apóstoles [que quiere decir Enviados], son los que vienen a dar testimonio del amor que recibieron y a ofrecer el amor a los que lo reciban.

No es por tanto que busquen que les devuelvan el amor, sino que lo reciban y así, se hagan capaces de darlo más y más. 
 El Espíritu Santo pide eso, que lo recibamos. Y acá lo estamos recibiendo. Ustedes han venido a recibirlo. El vino a buscarnos y nos está llamando y esperando. 
Todo es amor. Celebrémoslo. 


Homilía P. Horacio Bojorge S.J. 
Parroquia Sagrado Corazón – 
Montevideo
Jueves de la Semana X del Tiempo Ordinario (1919)

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS [3 de 6]
FECHA Y LUGAR DE COMPOSICIÓN

Fecha de Composición
Hasta hace unos 25 años, la mayoría de los críticos opinaba que el Evangelio según San Marcos se había escrito entre los años 65-75 d.C. o después.
Entre 1972-1975, dos autores, Bo Reicke y J.A.T. Robinson, demostraron que el Evangelio según San Marcos tuvo que escribirse antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. (1).
En 1972, sobre la base de un fragmento de papiro encontrado en la cueva 7 de Qumrán (7Q5) con un texto que se identificó como perteneciente a Mc.6,52-53, el jesuita español J. O’Callaghan, sostuvo que el Evangelio según San Marcos debía datarse antes del año 50 d.C.

La tesis produjo primero resistencias porque derribaba las teorías vigentes hasta entonces. Pero la propuesta se ha ido imponiendo como evidente. Revisada recientemente (1984) por el papirólogo protestante alemán C.P. Thiede, fue considerada sólidamente fundada. A idéntico resultado llegó el simposio sobre esta cuestión celebrado en 1991 en la Universidad Católica de Eichstadt, Alemania.
Con independencia de la propuesta de O’Callaghan la datación muy temprana de Evangelio según San Marcos, en la década del 40-50 d.C., se impone por otros datos de crítica interna, en los que no podemos entrar aquí. J.Mateos y Camacho los exponen resumidamente en su comentario.


Resumiendo: el Evangelio según San Marcos fue escrito entre el año 40-50 d.C., dentro de la década posterior a la pasión del Señor. Fue, afirman algunos, el primero de los Evangelios. Pero otra antigua tradición ubica como primero a Mateo. Esto significa que el proceso de su redacción debe haber sido mucho más breve de lo que se ha supuesto generalmente (J.Mateos p.31). Y significa, además, que, puesto que el Evangelio según San Marcos es una creación nueva, no existía nada semejante en la incipiente literatura cristiana, y eso abre el problema de encontrar sus modelos (J.Mateos p.31, n.6).



Lugar de Composición

Las principales opiniones sobre el lugar de composición del Evangelio según San Marcos pueden resumirse así:
1) Alejandría, Egipto: San Jerónimo (opinión minoritaria aislada).
2) Roma: Ireneo, Clemente Alejandrino, Orígenes, Eusebio, Efrén (opinión mayoritaria).
3) Galilea o el sur de Siria: autores modernos: Lohmeyer, Marxsen, Kelber, Trocmé, González Ruiz.
4) Antioquía de Siria: después de Roma, es la hipótesis más defendida por los autores.
La hipótesis de O’Callaghan, exige un medio palestino o cercano a Palestina, como son las hipótesis 3 y 4.


[Seguimos el comentario de Juan Mateos y Fernando Camacho: El Evangelio de Marcos, Ed. El Almendro, Córdoba-Madrid 1993]