LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR – HOMILÍA

LECTURAS



Daniel 7 ,9-10.13-14
Salmo 9, 1-2.5-6.9
2 Pedro 1, 16-19
Lucas 9, 28b-3



Hoy es la fiesta de la Transfiguración del Señor 
Hay tres lecturas. 
En la primera, en el capítulo séptimo del Profeta Daniel leemos la visión del  Hijo de hombre. 
Hijo de hombre es una locución aramea para decir «hombre», «ser humano». 

Así como Adam en el Antiguo Testamento designa al» ser humano» terreno   

Adam es el «ser humano» en hebreo; y «el hijo de hombre» es el ser humano en arameo. 

         Hijo del Hombre es el título que Jesús se siempre arroga. 
No quiere llamarse profeta, aunque lo es y lo sabe, porque es más que profeta. Jesús se designa a sí mismo como: Hijo de hombre, el Hijo de hombre tiene que sufrir,


         Él se identifica con ese nuevo Adam. Porque el viejo Adam, (viejo por la herencia del pecado original) dio lugar  a una humanidad pecadora que no quiere a Dios , que huye de Dios Y aún el pueblo elegido , cuando Dios se hizo hombre y vino ,no lo reconoció y lo mató; los Jefes  del pueblo elegido lo rechazaron. 
         Estos días estamos leyendo al Profeta Jeremías rechazado por su pueblo cuando él dice lo que Dios le manda decir y porque lo dice

Dice lo que le va a pasar. a la casa de Israel y le dicen te vamos a matar . Lo quieren matar de verdad y lo tiran a un pozo a que muera.

           Entonces meditamos, cómo el mundo si uno está en Dios,  nos va a odiar, porque a Dios lo odian, por la herencia del pecado original. 

Cristo vino a salvar a esta humanidad y a dar su vida por ello, 
Y ahí se engendró, en las almas que creyeron, la iglesia de la cual nosotros por misericordia de Cristo  somos parte; hemos sido alcanzados por la gracia de Cristo porque también nosotros éramos hijos de la ira. 
Por el bautismo fuimos bautizados pero, cuántos bautizados no viven según su bautismo.. No viven como hijos de Dios e incluso quieren cambiar su fe para que sea compatible con  el mundo.


        Entonces, la Transfiguración es eso Jesús va a la pasión, os discípulos van a ser rechazados por el pueblo de Dios. 

        Los discípulos de Emaús decían: «los Príncipes de nuestro pueblo lo mataron, era un profeta, pero las autoridades de nuestro pueblo lo mataron y ya es el tercer día
. Entonces hay que estar preparados para eso, para que el mundo nos rechace y bienaventurados cuando por Mi causa cuando los persigan por Mi causa en el trabajo, en la familia, donde sea y de repente nos espera el sufrimiento por Cristo, a Él le esperaba la cruz.

¿Por qué la Transfiguración? Porque para los discípulos iba a ser una prueba demasiado grande. Ellos tenían que ver la evidencia que Dios estaba con Jesucristo, con el Maestro, tenían que verlo  transfigurado. Y no fueron todos los apóstoles los que lo vieron, eran los tres primeros,. para que pudieran dar testimonio de ello.


          La carta de San Pedro nos habla precisamente de ello. Les hablamos de cosas que nosotros vimos. Lo vimos transfigurado. Vimos su gloria, el Espíritu Santo brillando en Él. .Y brilla en nosotros cuando vivimos en la fe, sin cometer grandes pecados ¿Por qué? Porque somos buenos?  No, porque el Espíritu Santo nos tiene sanados, salvados, y nos preserva Sabemos que no somos pecadores porque pecamos, pecamos porque somos pecadores. Pero aunque no pequemos,  seguimos siendo pecadores ,y por lo tanto tenemos que pedirle al Señor la perseverancia, la misericordia continua,, que no nos deje caer.


 El Señor Jesús que es Dios hecho hombre, un misterio que no podemos medir.  En su vida, treinta años en Nazaret, nunca se manifestó la gloria eterna que tenía. Se extrañaban y comentaban: éste que hace tantos milagros por ahí, lo conocemos, es un vecino de aquí., nunca vimos algo extraordinario en Él… Como hacemos nosotros. ¿Quién ve algo en nosotros? Ni siquiera nosotros mismos. Tenemos que mirarnos con fe para ver la gloria que el Señor ha hecho, incluso para prepararnos para cuando venga la persecución del mundo; si no  la comprendemos , nos podemos escandalizar.


¿Cómo es posible que siendo cristiano, me odien porque sí? Es necesario que veamos la gloria, también la gloria que hay en nosotros. La gloria de la preservación, la gloria que hay en nuestra vida de que el Señor nos ha sacado de una vida de pecado, donde podíamos estar. Eso es bueno, porque es el brillo de Dios en la vida de cada uno y en la vida oculta. Claro que el mundo no lo ve porque si el Señor permitiera que el mundo lo viera,  nos matarían, porque el mundo odia a Dios-.


         Celebremos esta gloria y pidámosle al Señor- estaban los discípulos encantados, querían quedarse allí-. que nos manifieste su gloria, pero no con el brillo espectacular, no es necesario.  Pero que nos muestre la gloria que está obrando en nosotros, la gloria de ser hijos, la gloria de hablar con Dios como con nuestro Padre celestial con toda confianza. Eso es gloria, eso es el Espíritu Santo en nosotros. Todo lo que hay de bueno en nosotros. Porque de hecho conocemos nuestra propia maldad, porque en algunos momentos somos como esos volcanes que están o entramos en erupción y sale la maldad que hay en nosotros. Pidamos con mucha confianza, con mucha gratitud, queridos hermanos.


Homilía – P. Horacio Bojorge. S.J.
Parroquia Sagrado Corazón – Montevideo
Lunes de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario 6 de agosto, 2018.
La Transfiguración del Señor.

LA MUERTE HA SIDO VENCIDA
Prof. Dra. Ángela Pelliciari

LA MUERTE VENCIDA

Una sociedad que está construida sobre la muerte de los demás: 
– embriones , fetos, enfermos, ancianos – siente terror por la muerte. 
Al punto de aceptar el aislamiento, el silencio, la soledad total de un entero pueblo por semanas. 
Cosa inaudita. Al punto de aceptar la voluntaria, generalizada, interrupción del trabajo. 
Esto es: de la ganancia, de la manutención de la familia, de la industria, de los productos que nos hacen competitivos con otras naciones. 

¿De ahora en adelante, habrá algo que podremos evitar se nos imponga en nombre de la conservación, por ahora, de nuestra vida? 
Las asociaciones culturales promovidas por conocidos benefactores de la humanidad cual Soros y Rockefeller, retienen el episodio del coronavirus adecuado para poner la palabra «fin de la familia natural».

¿Demencia? ¿Cuántos son hoy en Italia aquellos que, construida su casa sobre roca, están en grado de resistir psicológicamente sanos a la supresión de sus elementales libertades? El domicilio, prisión impuesta a decenas de millones de personas sin un solo golpe, aumenta desmedidamente el consumo de alcohol, droga, pornografía y, por lo tanto, violencia. Las esperanzas de Soros y compañía marcan más de un punto a favor. Privados de todo, podemos hacer la fila para ir al supermercado, el puesto de diarios, la tabaquería, la farmacia. 

No podemos hacer la fila para entrar en la iglesia, porque las iglesias, después de estar cerradas en Roma por un día, quedaron algunas abiertas pero vacías, infrecuentables. ¿Por qué? Evidentemente por peligrosas. Cristo se encarnó «para someter a la impotencia, mediante la muerte, a aquél que tiene el poder de la muerte, o sea el diablo, a liberar así a aquellos que por temor de la muerte estaban sujetos a esclavitud para toda la vida», proclama la Carta a los Hebreos. 

La victoria sobre la muerte celebrada en la Noche de las noches que es la vigilia Pascual, actualiza para quien sea lo quiera el fin del terror de la muerte. El fin del terror que nos vuelve esclavos de quienes piensan por nuestro bien en la supresión de todas nuestras libertades. 
Los cristianos son los seguidores de Cristo. Llevan como trofeo la palma de la victoria. De la única victoria que cuenta, aquella sobre la muerte. 
Desde hace dos mil años los mártires demuestran que el terror a la muerte está vencido. 
El único pueblo que no se deja reducir a la sumisión por terror, y el único terror que cuenta de verdad es aquél a la muerte, es el pueblo de los cristianos. 
¿Alguno sabe esto?
«La Nueva Brújula Cotidiana»
ANGELA PELLICCIARI
Docente de historia del Renacimiento y de la Iglesia
2020/04/12

LA SOLEDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
MADRE DE DIOS Y NUESTRA

NUESTRA
SEÑORA DE LA PACIENCIA
Meditación
Miremos a la Madre Dolorosa.
A la del Corazón Inmaculado,
del Corazón sin mancha de pecado.
Hija de Dios. Madre de Dios. Su Esposa.

La que ama a Dios, tres veces amorosa,
con toda el alma y sobre toda cosa,
como nunca y por nadie ha sido amado.

Hasta la Cruz lo amó. Desde la cuna.
Y Dios también la amó. Como a ninguna.

Porque si hay creatura
que, después de creada, al contemplarla,
Dios la vio buena y digna de alabarla;
que halló gracia a Sus ojos – «Santa y pura»
como dijo Gabriel al saludarla – :
ésa, es esta MUJER.

¿Cómo es, entonces, que el dolor la acosa
y no la viene Dios a defender?
¿Cómo es que viendo cómo se la veja;
cómo es que viendo cómo se la insulta,
parece que el Poder de Dios la deja,
parece que el Poder de Dios se oculta,
la abandona y la deja padecer?

¿Por qué no quiso Dios, puesto que pudo,
ahorrarle este dolor que la anonada?

¿Por qué no quiso interponer su escudo
ni apartar de su pecho la estocada?

¿Qué designio de Dios cumple esta espada,
cuando traspasa con su filo agudo
al alma más amante y más amada?  

¡Era preciso que ella padeciera!
¡Era preciso que ella reflejara
el oculto dolor que a Dios depara
que el hombre lo rechace y no lo quiera!

¡Era preciso que ella compartiera
por ser hija, el dolor de Dios, su Padre;
la Pasión de Dios Hijo, como Madre;
y sufriera, paciente y dolorosa,
las penas de su Esposo, como Esposa!

P. Horacio Bojorge
—oOo—

Nota: Histórica Imagen de la Dolorosa que perteneció al Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera primer obispo del Uruguay. Éste la obsequió a Mons. Ricardo Isasa. Se conserva en la parroquia San Ignacio de Loyola, en Montevideo. El entonces párroco Pablo Touyá, que la restauró y volvió a la devoción de los fieles, le adjudicó la advocación Nuestra Señora de la Paciencia que me fue sugerido por su  semejanza con las del Señor de la Paciencia.

EL MISTERIO DEL MESÍAS
SIERVO DE DIOS SUFRIENTE
ISAÍAS 53

Porque
está tu esplendor

coronado
de espinas,
es
la rosa la flor
que
más se te avecina.
Porque
entrega la vid
su
sangre en el lagar,

pudiste decir:
Yo
soy vid de verdad.
Y
porque la mujer
que
sufre dando a luz,
por
el que ve nacer
se
olvida de su cruz,
nos
pudiste explicar
por
qué debías sufrir,
pues
no es posible amar,
como
Tú, sin morir.
Y
rosa, vid, mujer,
reflejan
esta ley
de
amor y padecer
que
les puso su Rey
para
prefigurar
qué
precio de dolor
tendría
que pagar
el
amor del Señor.
Todo
el que aspira a amar
como
Tú nos amaste,
ha
de poder pasar
por
lo que tú pasaste;
por
eso es que – quizás –
das
tu amor con medida,
pues si nos dieras más
nos
quitaría la vida.
 
¿Quién
osará pedir
la
gracia de este don
si
no puede sufrir
otra
crucifixión?
Dale
al espino rosas,
dale
vino al lagar,
da
hijos a la esposa,
da
valor para amar
¡Tú! ¡Que a amar nos conduces
y
a sufrir nos enseñas
fabricándonos
cruces…
pero
cruces pequeñas!

+++
Horacio Bojorge 
              

ARDIENTEMENTE HE DESEADO
COMER ESTA PASCUA CON VOSOTROS
ANTES DE MI PASIÓN

EL
BANQUETE DE BODAS DEL CORDERO
HIMNO
DE CORPUS

¡Oh cuánto amor!
¡qué grande amor
prepara este banquete
de las fiestas de
bodas del Cordero
donde el más
pequeñito es el más grande,
donde el último
siempre es el primero.
Hazme pequeño, y
úngeme Señor
para el banquete de
tu amor divino.
Derrama en mi cabeza
tu perfume
y vísteme de lino.
Con el Aceite santo
de tu amor
perfumas al mendigo
y lo consagras como a
tu invitado.
Del siervo haces
amigo.
¡Oh cuánto amor!
¡Cuánto amor me
tenías
y yo no lo sabía!
En esta fiesta alegre
de tu amor
colmada está mi copa.
En esta santa fiesta,
en este día
mi alma… de amor
desborda,
desborda de tu amor
el alma mía.
Embriagada de gozo
con tu vino
quiero ofrecerte un
sorbo de este gozo
que me escancia tu
mano, dulce Esposo,
¡Ven a beber de mí tu
amor divino!
 

¡Cuánto tiempo
sentado junto al pozo
me pedías de beber y
no te daba
porque no sabía amar,
y no te amaba!
Mi alma también tenía
eterna sed de ti y no
lo sabía.
Hasta que tu fatiga
se encontró con la
mía junto al pozo.
Tu sed con la sed
mía.

¡Tú Dios-Amor,
Dios pordiosero
pordiosero de amor,
amas primero!
Yo andaba pordiosero
en mis caminos…
Tú me entraste en la
sala del banquete.
Tú lavaste mis pies
de peregrino
(¡Dios postrado a sus
pies ¿quién lo merece?!)
y te me diste en pan
y en dulce vino.
Y aunque tu amor fue
tanto,
más es lo que promete
más es lo que
prepara…
y es más lo que
adivino.
¡Oh cuánto amor!

P. Horacio Bojorge

MIÉRCOLES SANTO
¿CON UN BESO ENTREGAS AL HIJO DEL HOMBRE?

SONETO 
A LAS PALABRAS QUE DIJO CRISTO A JUDAS 
CUANDO LO ENTREGÓ
FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS

¿A QUÉ VINISTE AMIGO?
DÍCELE A JUDAS EL PASTOR CORDERO
CUANDO  LE VENDE:  ¿A QUÉ VINISTE, AMIGO?
¿DEL REGALO DE HIJO A MI CASTIGO?
¿DE OVEJA HUMILDE Y SIMPLE A LOBO FIERO?

¿DE APÓSTOL DE MI LEY A CARNICERO?
¿DE RICO DE MIS BIENES A MENDIGO?
¿DEL CAYADO A LA HORCA SIN MI ABRIGO?
¿DE DISCÍPULO, A INGRATO DESPENSERO?         

 VÉNDEME , Y NO TE VENDAS , Y MI MUERTE     
SEA RESCATE TAMBIÉN A TUS TRAICIONES:
NO SIENTO MI PRISIÓN, SINO PERDERTE.

EL CORDEL QUE A TU CUELLO LE DISPONES,
JUDAS, PONLE A MIS PIES CON LAZO FUERTE:
PERDÓNATE , Y A MÍ NO ME PERDONES.

DEL DIOS PARIENTE AL DIOS PADRE
EN LA SANGRE DEL HIJO
Martes de la 5ª Semana de Cuaresma

EN LA ANTIGUA ALIANZA
DIOS SE HACE PARIENTE
EN LA NUEVA DIOS NOS HACE HIJOS EN SU HIJO 

LecturaS: Génesis 17,1-9
Salmo Responsorial: 104
Evangelio: Juan 8, 51-59

HOMILÍA
Queridos hermanos 

Estamos en la semana de pasión preparándonos para entrar y comprender mejor  el misterio de la Semana Santa.

El viernes Santo día en  el que el Señor sella su alianza con su sangre, nos da su vida.  Mana de su costado la sangre y el agua, el Bautismo y la Eucaristía.
Eso es lo que se celebra porque Él, eternamente, lo celebra.

Es el Dios que se hace hombre, se humaniza para divinizar la humanidad y poder celebrar las bodas eternas entre el Dios humanado y la humanidad divinizada.
Las lecturas de hoy, nos hablan de dos Alianzas de Dios con el ser humano. 
1) En el Antiguo Testamento  la alianza con Abraham.
2) En el Nuevo Testamento, Jesús se auto-presenta como el Señor de la Alianza, por su fidelidad. Él es fiel al Padre. 
«Esta es mi sangre, la sangre de la Alianza Nueva y Eterna, que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados»

Es el pasaje desde una Alianza es de pertenencia, a una unión de Amor.
En la alianza antigua, Dios le promete a Abraham que de él van a proceder todos los creyentes. Ab-raham  significa padre grande, padre alto, padre de la fe. 
Ab-raham es, entonces, una especie de imagen o pre-figuración de Dios-Padre. 
Así como del Padre eterno proceden las dos Personas divinas: 
1.- el Hijo por el conocimiento, y 
2.- el Espíritu Santo por el amor, 
así, de Abraham proceden todos los creyentes.
Dios le dice a Abraham:
 «Esta será mi alianza contigo: tú serás el padre de una muchedumbre  de naciones. Ya no te llamarás más Abram: en adelante tu nombre será Abraham. Para indicar que Yo te he constituido  padre de una multitud de naciones. Estableceré mi alianza contigo y con tu descendencia a través de generaciones. Serás fundador de un pueblo creyente. Será una alianza eterna. Yo seré tu Dios y el de tus descendientes. Te daré en posesión perpetua a ti y a tus descendientes toda  la tierra de Canáan. Esa tierra, donde ahora resides como extranjero y Yo seré su Dios».Génesis17, 4-8
¿Cuáles son los dones de ésta antigua alianza? Comunicación de conocimiento mutuo, comunicadión de bienes, y unión de voluntades
Los que tienen comunicación con Dios, hablan con Dios. Dios los escucha, tienen inspiraciones.
Es una alianza de parentesco. Dios va a ser desde entonces el Dios de ese pueblo. Dios entra en la familia humana de Abraham y de su descendencia. Como pariente principal, deberá ocuparse de todos los parientes que vengan, función de los Patriarcas.
 Es una alianza «para acá», «para este mundo». No dice nada todavía de algo más allá, de vida eterna. Nada de futuro o de vida eterna.
Jesús  es el mediador de una nueva alianza.
Nosotros celebramos esta tarde y todos los días la nueva alianza de su sangre. 
Nueva alianza. No de parentesco humano. No de carne y sangre. 
Jesucristo nos va a hacer entrar en parentesco divino y nos va a dar en herencia, vida eterna.
Por el bautismo, nos va a hacer hijos y nos va a introducir ya, desde ahora, en vida eterna, En participación en las relaciones que hay entre Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu santo. Por el bautismo somos sumergidos en el misterio de la Trinidad. 
Somos hechos parientes de Dios. 
Miembros pertenecientes a la familia de Dios nuestro Padre. 
Nos podemos sentar en la mesa de sus hijos.
Ésta es la diferencia entre las alianzas. 
En la antigua alianza Dios se hace pariente; 
en la nueva, Dios nos hace hijos en el Hijo. 
Nos introduce en su familia. 
Nos sienta a su mesa, en la Eucaristía.
Nos da comunión de vida con su Hijo, su carne y su sangre.
Su ADN divino.
Jesús dice:» les aseguro que quien es fiel a mi palabra no morirá jamás».
Es Dios Padre quien nos asegura que el que escucha a Jesús el que está hablando, lo está empezando a escuchar a Él por boca de su Hijo. 
¿Quién es la Palabra de Dios Padre? Es el Hijo, es Jesús.
Jesús es fiel al Padre dice, lo que Yo conocí del Padre es lo que  digo, Yo no hablo por mí mismo. En todo momento, está obrando por boca de Jesús, el Padre.
Los Santos Padres dicen que Jesús es la boca del Padre. 
El Padre habla por la boca de Jesús, su Palabra. 
Por eso afirma Jesús, que es el Padre Quien da testimonio de Él.
Él va a decir «yo no puedo obrar nada más, que lo que veo obrar a mi Padre. No puedo hablar nada más, que lo que le oigo hablar a mi Padre».
Su Sangre es la nueva alianza. 
La derrama por obediencia filial, por el gozo de hacer la voluntad del Padre hasta la muerte y muerte de cruz. 
Si Jesús no hubiera tenido el gozo de hacer la voluntad del Padre, no hubiera tenido la fortaleza de resistir la cruz.
El gozo del Señor es nuestra fortaleza. 
Nuestro gozo debe ser cumplir  la voluntad del Padre. 
El gozo del Hijo es lo que lo sostiene en el Huerto, para poder ofrecerse al Padre en sangre cuerpo y Espíritu, para nuestra redención.
El Verbo procede del Padre, la Palabra es del Padre y vuelve al Padre. 
¡Qué misterio más maravilloso!
Estamos en la semana de pasión preparándonos para entrar y comprender mejor  el misterio de la Semana Santa.
El viernes Santo  día en  el que el Señor sella su alianza con su sangre, nos da su vida.  Mana de su costado la sangre y el agua, el Bautismo y la Eucaristía. Eso es lo que se celebra.
El Dios que se hace hombre, se humaniza para divinizar  la humanidad y poder celebrar las bodas eternas entre el Dios humanado y la humanidad divinizada.
Homilía P. Horacio Bojorge S.J.
Jueves de la 5ª  Semana de Cuaresma

EL PADRE NO ABANDONA A SUS HIJOS>
COMO NO ABANDONÓ A SU HIJO
Martes de la 5ª Semana de Cuaresma

EN PLENA PANDEMIA, EL SEÑOR NOS PROMETE VIDA ETERNA Y LA VICTORIA SOBRE LA MUERTE
El Verbo de Dios se hizo hombre para librarnos del miedo a la muerte. 
 La humanidad sin fe, vive huyendo de la muerte y la muerte nos está esperando. Tarde o temprano tienen que encontrarse ante ella y ¡qué terrible! Yo no sé cómo pueden vivir. Simplemente porque el demonio los anestesia para que no piensen.


«El que me ha enviado está conmigo: no me deja solo, 
porque Yo hago siempre lo que le agrada a Él» 
Lectura: Números 21,4-9 – Salmo: 102 – Evangelio: Juan 8,21-30

HOMILÍA
El libro de los Números  vuelve a tomar esta tradición de la serpiente en el desierto y otras tradiciones del Antiguo Testamento. 
Hace notar cómo el Señor se vale de los mismos elementos y las mismas cosas  para castigar a los malos y favorecer a los buenos. Así el Mar Rojo que se abría, para que pasaran  los israelitas, se cerraba para engullir al faraón y su ejército. Así las serpientes mataban a los incrédulos pero la serpiente de bronce sanaba a los creyentes y arrepentidos.
Así la muerte que es destrucción para los que no creen; para nosotros, gracias a Nuestro Señor Jesucristo, es el nacimiento para la vida eterna, la entrada, el abrazo con el Padre.
La misma muerte que espanta a unos, es el nacimiento para otros.
 Celebramos a los santos, el día de su muerte, su nacimiento como hijos.
San Pablo dice que, la creación entera está esperando la manifestación de los hijos de Dios. Así como la mamá gestante, desea ver al hijo, anhela que nazca su hijo, a cruzar su mirada con él, llevarlo  a su pecho, acunarlo. Así  la creación, la tierra, el mundo, desea vernos a nosotros,  en la plenitud de nuestra divina regeneración, engendrados por el Espíritu Santo como hijos de Dios, desde nuestro Bautismo.
Como niños que mueren en el seno de su madre, por abortos espontáneos,¡ cuántos bautizados no llegan a formarse como hijos de Dios!
Nuestra esperanza es ser hijos de Dios. 
Encontramos en nosotros algo que es milagroso: es nuestra fe.
Está en nosotros, a pesar del mundo y, en alguna medida, a pesar de nosotros mismos.
 El versículo del Evangelio, hoy,  parece no tener que ver con la primera y segunda lectura y sí con la parábola del sembrador:
«La semilla es la Palabra de Dios. El sembrador es Cristo»  
Y yo le agrego que es el sembrador porque se siembra a sí mismo, como Palabra del Padre que engendra hijos por el oído de la fe. El que recibe a Cristo, recibe la vida , la vida eterna y lleva el ciento por uno.
Hay quienes reciben  el bautismo, pero después no viven como hijos. La parábola del sembrador, no voy a explicarla aquí, y algunos de los presentes conocen el libro en que la explico, pero es eso. Y ¿cuáles son esos frutos del treinta, cuarenta o cincuenta que produce la Palabra del Padre? Es vida eterna, la vida filial.
En el Evangelio de hoy, la frase: «Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre», se refiere a la serpiente levantada por Moisés en el desierto.
  
 Así también, como la serpiente, en el jardín del paraíso es la  que con su lengua muerde a Eva, engaña  a la primera mujer y le hace perder la semejanza que tenía con el Espíritu Santo por creación. 
Era como el reflejo, como la viva imagen, la  foto  del Espíritu Santo. 
El varón era como la foto del Verbo Encarnado, del Verbo de Dios, se adelantaba al Verbo encarnado, Palabra del Padre que se va a encarnar en varón.
El matrimonio cristiano, fue pensado a imagen y semejanza en eso que en Dios podemos decir que es el matrimonio entre el conocimiento y el amor. 
El amor entre el Verbo y el Espíritu.
El Hijo del hombre,  cuando muere da la vida, la da por nosotros.
Nos rescata de la muerte para la vida filial.
El que cree en Él como hijo y vive como hijo tiene vida eterna. 
El Hijo del hombre se siembra en tu corazón y fructifica en tu corazón, por eso, estamos aquí.
Como les decía la vez pasada, esta preservación de que somos objeto, es casi inexplicable. 
He visto sacerdotes que perdían la fe, en estos tiempos, en estos cincuenta años.
No sólo dejaban el sacerdocio, sino que perdían la fe, 
Yo digo ¿por qué yo no? Porque el Señor me sostuvo y la Virgen lo impidió.
Es un misterio la preservación. 
Lógicamente, yo tendría que estar perdido, tendría que haber dejado mi sacerdocio, quizás la fe, según la lógica del mundo.  
Con todos los poderes que tiene el mundo ¿cómo no pudo contra mí?
¿Porque soy más fuerte que otros? 
No. Porque el Señor me protege y dice: A éste no me lo tocan y la Virgen también dice éste es miembro de mi Hijo, yo lo protejo.
La Madre cuida a todos los miembros de su Hijo.
Si nosotros estamos unidos a Cristo y somos miembros de Cristo, la Virgen nos cuida y en eso consiste el misterio de nuestra preservación .
¡Qué promesa de vida eterna! 
Nos cambia la mirada de la muerte, nos la tiene que cambiar.
El Verbo de Dios se hizo hombre para librarnos del miedo a la muerte. 
Los hombres estaban esclavos del miedo a la muerte de por vida. 
Se encarnó para librarnos del miedo de la muerte.
 La humanidad sin fe, vive huyendo de la muerte y la muerte nos está esperando. Tarde o temprano tienen que encontrarse ante ella y ¡qué terrible! Yo no sé cómo pueden vivir. Simplemente porque el demonio los anestesia para que no piensen.
«Y el que me ha enviado está conmigo: no me deja solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a Él». Al hablar así, muchos creyeron en Él (Juan8, 29-30)  
Y en ellos estamos nosotros. Demos gracias!
Homilía  P. Horacio Bojorge S.J.
Martes de la V Semana de Cuaresma 





NO SOY YO QUIEN OS ACUSARÁ ANTE EL PADRE
PIDAMOS LA PERSEVERANCIA FINAL
HOMILÍA – Jueves 4ª Semana Cuaresma

«He venido en nombre de mi Padre». 

Nosotros creemos en ti , Señor.

No permitas que nos apartemos de ti.

Lectura: Exodo 32, 7-14
Salmo: 105, 19-23
Evangelio: Juan 5,31-47


Homilía
Jesús en el Evangelio dice a los judíos: «No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés.»(Jn 5,45).

 En la lectura del Éxodo hemos visto que Moisés es el que precisamente  defiende al pueblo en ese momento. 
Dios le dice voy a destruir este pueblo ignora mi Ley,  ignora mi voluntad, se han olvidado de Mí. Se ha hecho un becerro, ése es su dios. Pero Moisés, en todos esos eventos siempre intercede por su pueblo. 
  El becerro ¿qué era? un toro de exposición rural. Habían hecho un toro, que es una divinidad de esas culturas paganas que adoraban la fecundidad de la tierra. Un símbolo de riqueza, abundancia de los ganados.

El toro significa fecundidad ganadera, pero también agrícola. 
El toro es padre de los toritos y bueyes que araban el campo. 
Fuente de la riqueza. 
Se habían hecho, dedicado a la riqueza, querían unDios que los hiciera ricos YA. 
Como los pueblos vecinos 
Es la tentación general de todo ser humano. No sólo del pueblo elegido. Lo rodean culturas que se olvidan de Dios porque buscan el bienestar sin Dios.

La idolatría busca un dios por interés, no por amor. 
Un dios del bienestar sin vínculo de amor. 
Pero Dios es Amor y creó todas las cosas por amor. 
La gente quiere las cosas que creó, pero sin el que las amó, al crearlas. 
Por eso hablan del gran  arquitecto. 
Dios es el gran arquitecto. 
Creó, pero ya no vive en la casa, así que no tenemos nada que ver con él. 
Lo que importa es lo que existe y eso lo vamos a usar nosotros, a nuestro gusto y voluntad. Esa es la garantía  del hombre  de la incredulidad.

Es en el fondo desentenderse del amor. 
Le dice el Señor- lo hemos leído- a Moisés: «Ya veo que es un pueblo obstinado, se han construido un becerro de oro y ha dicho este es tu dios»(Ex 32, 9-10)
El dinero, el bienestar, ese es su dios.

Los gobernantes de este mundo hablan de bienestar, no hablan de Dios, se desentienden. Los ocho grandes se reúnen  nunca hablan de Dios, hablan del bienestar, del producto bruto interno 
 Piensan que la gente necesita bienestar, porque para ellos ese es el  dios. 
Así los pueblos están contentos y no causan problemas.

 El ateísmo está hoy en la cabeza del mundo. 
 Pero no hay que asombrarse de eso., porque hay fe en nosotros, hay fe. 
Es un misterio que  hace de nosotros,  bienaventurados, pero somos pocos.
Pocos aún entre la multitud de bautizados. A ellos no será Moisés quien los juzgue, sino el mismo Señor cuando vuelva y pregunte ¿qué has hecho con tu condición filial, con tu vida divina, con tu condición de hijo de Dios?

 Aquí Moisés es único, uno solo, que es fiel a Dios. 
Tiene en su corazón los sentimientos de Dios, tiene un recuerdo de los primeros, con que Dios hizo su Alianza de amor: Abraham, Jacob e Isaac.

Dios Se hizo pariente del Clan, pariente del pueblo elegido.
 Moisés se lo recuerda a Dios, no porque Él  lo haya olvidado. 
¿Quién puso el amor a su pueblo en Moisés? El mismo Dios.

Ese es el pueblo que ha salido recién de Egipto y apenas cruzaron el Mar Rojo,  ya están contra Dios y volviéndose al dios del bienestar.
¿Cómo nos vamos a asombrar, si han visto las grandezas y proezas de Dios y ya se olvidaron? 

Dios manda a uno, a Moisés  le  dice  porque me recuerdas a Abraham a Isaac y Jacob, de ti haré un gran pueblo. 
Todo el Antiguo Testamento anuncia la llegada del Señor, en persona. 
Dios viene en persona. 
Ya Moisés le pidió a Dios que no envíe a otro, que Él sea el que lo acompañe, para moverse. 
Moisés ya le pide a Dios que venga en persona.

El Libro de Isaías también anuncia ya vengo, preparad los caminos del Señor, grita: ¡Ahí llega el Señor, delante de Él, viene su mensajero!
.
Ahora el Señor ya está. 
El Señor envió a su Hijo. 
Dios se ha hecho Padre y ha hecho hijos de los seres humanos. 
Tanto más grave el juicio cuanto mayor es el objeto del menosprecio.
El Bautista dio testimonio de Él: fue la luz que alumbraba el desierto. 
El Señor dice todos los signos que estoy haciendo estaban en las Sagradas Escrituras: que nació en Belén…
La llegada del Señor iba a ser con signos que se cumplen en Jesús.

Jesús dice a sus compatriotas que no creen en él: 
Ustedes estudian, saben toda la Escritura, pero no tienen fe. 
¿Cómo es posible que ustedes crean, si se dan la gloria? 
No viven para dar gloria a Dios.
Tantos son los seres humanos que viven para la medalla olímpica, viven para cosas humanas Lo que les importa es la opinión, la opinión pública que es, para ellos, como una especie de ley que todo el mundo acata. 
Mientras se da la espalda, y más aún, se desafían  las leyes de Dios, se las revierte, todo esto lo perdonan. 
Pero lo que dice la prensa y la opinión publica nadie lo reprocha.

Dice Jesús: Mi gloria no proviene de los hombres. 
No viene de los hombres que no creen, viene de nosotros que se la damos, porque Él nos ha glorificado, haciéndonos creyentes.

Nosotros lo reconocemos Señor en nuestra vida y Maestro de filialidad. 
Él es el Hijo que me ha enseñado a ser hijo y a recibirme como hijo de Dios Padre. 
Me diviniza. Me da vida eterna, divina, para siempre, porque el amor de Dios quiere encontrarme siempre viviente.

Queridos  hermanos, vivimos rodeados de incredulidad. 
Peor aún, vivimos rodeados de apostasía.
Pero no tenemos que asustarnos. Hemos sido milagrosamente preservados.
La obra que en nosotros ha hecho el Señor, que nos ha dado la vida, es un milagro patente, del que tenemos prueba. 
A lo largo de nuestra vida, las tinieblas de la incredulidad se han ido espesando cada vez más alrededor nuestro. 
Es humanamente inexplicable que no me haya engullido esa oscuridad. 
¡Ha engullido a tantos, a tantísimos!

Él me ha hecho invulnerable hasta ahora para todos los poderes que tienen los medios de comunicación y de la mentira y yo sigo creyente. Eso ¿es mérito mío? 
No. Es señal de la predilección divina, que hizo de mí un hijio suyo y me asegura vida eterna. Porque la vida eterna para mí ya empezó acá. 
Ya me encontré con el Padre, ahora.

Qué tiempo bienaventurado éste, queridos hermanos, el tiempo de la cuaresma. 
Cristo tiene que hacernos atentos, alertarnos, hacernos vigilantes para todo espíritu que nos amenaza y para toda compañía mala que nos puede hacer perder la fe. 
Es tiempo de buscar  las Escrituras y buscar el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Si miramos la luz, quedamos radiantes. 
Cristo es la luz que ilumina al mundo.
«He venido en nombre de mi Padre». 
Nosotros creemos en ti, Señor.
Guárdanos en tu amor hasta el final
Que recibamos la gracia de la perseverancia final.

Homilía P. Horacio Bojorge S.J.
Jueves de la IV Semana de Cuaresma-

Libre de virus. www.avast.com

CREACIÓN, CAÍDA Y SANACIÓN
DE VARÓN Y MUJER




3. la sanación de las heridas del pecado por la gracia de Cristo


4. Finalidad sacrificial del instinto en la expresión del amor





[Tomado del libro:
La Casa sobre Roca. Noviazgo, Amistad Matrimonial y Educación de los hijos.
Ed. Lumen, Buenos Aires – México, págs. 94-98]




3. LA SANACIÓN DE LAS HERIDAS DEL PECADO
POR LA GRACIA DE CRISTO

14) Las heridas del pecado original deben ser sanadas. Y es ésa la sanación que Jesús trae al mundo y es eso lo que está impidiendo la acedia de nuestros gobernantes y de los poderosos de este mundo y de Satanás el príncipe de las tinieblas.

15) Por eso vemos la ruina matrimonial que cunde cada vez más, la incapacidad de nuestros jóvenes que están engañados por todos los espectáculos y la industria del espectáculo, por la telenovela y por lo demás, para comprender cuál es el camino de la verdadera felicidad: el de la amistad entre el Varón y mujer. Eso es «Acedia del Mundo». Acedia contra la verdadera felicidad del varón y la mujer, que Dios planeó desde el Principio.

16) Porque Dios quiso que fueran felices en esa amistad pero el Mundo se lo impide a los dos. A ella la mete cada vez más en la dominación por el feminismo, y a él lo achancha cada vez más y lo hunde en la lujuria proponiéndole el espectáculo de la mujer objeto. Esta es la hora de la Acedia conyugal en el Mundo, es muy concreta, muy real y muy destructora de la verdad y la felicidad esponsal y familiar.

17) El remedio cristiano lo propone Pablo en la carta a los Efesios: ¿al varón que le dice? «Tenés que amar a tu mujer como Jesús a la Iglesia, es decir, morir por ella.» ¿Sos capaz de morir por tu mujer? ¿Sos capaz de morir por lo menos a tus instintos y a tu pasión? Tenés que mortificar tu pasión para alcanzar la castidad. «¡Padre, qué está diciendo! ¡pero si eso es imposible!». Esto no lo dice nadie en el mundo de hoy pero es lo que hay que decir porque esta es la verdad. Y los que dicen que la castidad para el varón es imposible mienten o se engañan.

18) Y a la mujer ¿qué le dice Pablo en la carta a los Efesios? Tenés que obedecer a tu esposo (que es peor que morir). Y en eso consiste la restauración maravillosa de la herida del pecado original en él y en ella. El varón aprende a morir por su esposa, la ama como Cristo a la iglesia y es capaz de ofrendar y descubrir que muriendo a su pasión, encuentra una felicidad mayor que es la felicidad humana, porque la otra lo baja a lo instintivo. Y ella aprende a obedecer y se salva de su afán de dominación. Se restablece la salud primitiva en cada uno de ellos. El hombre adquiere el dominio de sus pasiones, la mujer se baja de su ambición angélica excesiva y los dos se encuentran como Cristo y la Iglesia en la verdadera caridad.

19) ¿Pero entonces la felicidad humana excluye el elemento físico, corporal? No, supone necesariamente como expresión del amor. Pero para expresarlo también lo sacrifica. El amor necesita sanar mediante la gracia sacramental la naturaleza herida, porque debido a ella, la sexualidad tiende a deshumanizarlos, a pesar de la mejor buena voluntad y hasta a pesar de llevar una vida de sacramentos y piedad. La castidad es aquella virtud que devuelve a la persona la integridad perdida por el pecado original e integra su sexualidad en la persona (CIC Nº 2337 ss.).

20) Las pasiones quitan el autodominio y el que no es dueño de sí mismo no puede entregarse, como lo exige la felicidad conyugal que se alcanza por la entrega sincera del uno al otro. «La voluptuosidad propia del sexo, – dice Abelardo Pithod – al hacer perder al alma su autodominio y señorío, la deja con una fuerte sensación de que se ha perdido, por unos pocos instantes, a sí misma. Que se ha entregado y sometido enteramente a la vehemencia de lo biológico y pasional. Que ha caído, por un momento, bajo el dominio animal. La propia imagen de dignidad de la persona espiritual, dignidad que se basa en cierto dominio sobre sí y sobre el cuerpo, se ve como ultrajada»[Citada tomada de «El alma y su cuerpo» Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires 1994, pág 209]

21) La salvación cristiana, vino a restaurar, como lo dice Jesús: ‘lo que era en el principio’. Es decir, una sexualidad humana oblativa según el designio divino creador. De esa manera es posible sustituir el modelo posesivo que había sobrevenido a consecuencia del pecado original y era el corriente en el mundo de la humanidad irredenta. El mismo modelo, por otra parte, del que cada pareja de esa humanidad está presa, hasta que por la fe y la gracia sanadora del sacramento matrimonial, accedan ambos a la posibilidad de vivir según el modelo de la cultura esponsal católica. El varón cristiano ya no se relacionará posesivamente con el cuerpo de la esposa, sino que lo amará como a su propia carne. Y ella confiará en su esposo y podrá obedecerle gozosamente.

4. FINALIDAD SACRIFICIAL DEL INSTINTO EN LA EXPRESIÓN DEL AMOR
22) De ahí que el gran psicólogo alemán Rudolf Allers ha dicho que “entre el instinto y el amor hay una diferencia notable y al mismo tiempo esencial. El instinto no busca más que su propia satisfacción, el amor busca el bien del otro. El amor solo quiere dar, el instinto sólo quiere tomar. En el amor es natural el sacrificio, el instinto, por su naturaleza, desconoce el sacrificio, trata de apoderarse de su presa. En el dominio del instinto no hay elección, ni decisión, ni sacrificio. Ellos existen solamente en el dominio del amor”.

23) Allers afirma “la finalidad sacrificial del instinto en el amor humano”. El instinto, dice,  tiene primariamente la función de asegurar ciertos valores vitales. Existe además para servir al amor humano como medio de expresión y de realización. ¿Y cómo expresa el amor? Sacrificándole lo instintivo. El instinto, afirma Allers, existe para proporcionar un alimento al sacrificio que exprese el amor y lo realice.

24) “Vemos bien aquí, dice Allers, esto que le reprochan a la visión moral cristiana todas las doctrinas que, en nombre de la naturaleza y de la libertad, preconizan una moral sexual. Pero esto que ellas llaman la naturaleza, son solamente funciones muy primitivas; y lo que exigen en el nombre de la libertad, es más bien libertinaje; lo que presentan como una nueva moral, es en realidad una antigua moral, pagana y primitiva”

25) Sin embargo, observa Allers, “Amar quiere decir estar dispuesto al sacrificio. Poder e igualmente querer hacer sacrificios es pues un rasgo esencial de la naturaleza humana. Pedimos que el mismo niño sepa sacrificarse; no solamente para que se encuentre preparado para la vida que lo obligará muchas veces, sino también para que se vuelva realmente un ser humano, para que desarrolle en sí estas cualidades esenciales que hacen del hombre un ser tan diferente de todos los que existen sobre la tierra”. “Para que el hombre realice lo que hay de más alto en su naturaleza, es necesario que pueda oponer su voluntad a los impulsos o a los deseos imperiosos que corresponden a la parte inferior de su ser”

Véase Rudolf Allers,El amor y el instinto. Estudio Psicológico”; publicado en la Revista Études Carmelitaines, Ed. Desclée de Brouwer, Brugges 1936.
Traducido por la Dra. Zelmira Seligmann y republicado en: La Psicología ante al Gracia Dirigido por Ignacio Andereggen y Zelmira Seligmann, Educa, Ediciones de la Universidad Católica Argentina, Bs. As. 1999, 2ª edición corregida y ampliada.
El trabajo de Allers, del que tomamos citas, está en las páginas 303-335

—————-o0o—————
PARA COMENTAR
3) ¿Cómo los sana la gracia de Cristo en el sacramento de sanación que es el matrimonio?
4) ¿Cómo sirve el instinto a la expresión del amor?

, CAÍDA Y