EL LENGUAJE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS (5 de 5)

¿Debe la Sagrada Escritura
hacer uso de metáforas? 
Santo Tomás de Aquino 
[Summa Theologica, Iª Parte, Cuestión 1ª, Artículo 9]


      1ª Objeción: 

Parece que la Sagrada Escritura no debe hacer uso de metáforas, porque lo que es propio de la ciencia más ínfima no puede convenir a la sagrada, que ocupa el primer lugar, como hemos dicho [Summa Theologica I, cuestión 1ª, artículo 5], entre otras ciencias.                  Ahora bien, es peculiar de la poética, que ocupa el último lugar entre todas las enseñanzas, el recurrir a una multitud de comparaciones y representaciones. Luego no es conveniente que la ciencia sagrada haga uso de semejantes figuras.

      2ª Objeción: 
Parece que el objeto que se propone la ciencia sagrada es la manifestación de la verdad. He aquí por qué la Escritura promete una recompensa a los que la manifiesten Ecclesiastico 24,31: «Los que me den a conocer, tendrán la vida eterna».
Pero las metáforas no sirven sino para velar la verdad. Luego no es conveniente que la ciencia sagrada represente las cosas bajo el emblema de las corporales.
      3ª Objeción:
Cuanto más sublimes son las criaturas, tanto más se aproximan a la semejanza divina. Por consiguiente, si una criatura se tomase metafóricamente para dar a conocer a Dios, convendría que semejante traslación se buscase entre las criaturas más elevadas, y no entre las más ínfimas. Esto, sin embargo, es lo que frecuentemente se encuentra en las Sagradas Escrituras.

           Por el contrario, [Fundamentación por la Sagrada Escritura] se lee en Oseas 12,10: «He multiplicado las visiones para los profetas, y me han representado cerca de vosotros bajo diferentes figuras». Pero representar una cosa bajo la forma de una imagen es hacer una metáfora. Por consiguiente, la ciencia sagrada puede servirse de metáforas.
          Conclusión. Por la misma razón de que la ciencia sagrada se dirige a todos los hombres en general, es muy conveniente que use las metáforas y las comparaciones materiales para exponer sus divinas enseñanzas.
          Responderemos que es conveniente que la Sagrada Escritura emplee algunas comparaciones materiales para expresar las cosas divinas y espirituales, porque Dios provee a todos los seres del modo más conveniente a su naturaleza.
        Ahora bien, es natural que el hombre se eleve a las cosas inteligibles por medio de las sensibles, porque todos nuestros conocimientos provienen originariamente de los sentidos.
         Con razón, pues, nos son presentadas en la Sagrada Escritura las cosas espirituales bajo emblemas materiales, y, como dice Dionisio De Hier. Coel. c. 2, no es posible que la luz divina se muestre a nuestros ojos sino envuelta en una multitud de velos sagrados.
          Es conveniente también que la Sagrada Escritura, que debe ser el alimento de los fieles en general, según estas palabras de San Pablo Rom 1,14: «Me debo a los sabios y a los que no lo son», proponga las cosas espirituales bajo emblemas corporales a fin de que así, a lo menos, puedan ser comprendidas por los ignorantes, que no son capaces de percibir las cosas puramente inteligibles en cuanto tales.


         Respuestas a las objeciones
         Al argumento 1º diremos que el poeta emplea metáforas para representar alguna imagen porque las imágenes agradan naturalmente al hombre, pero que la ciencia sagrada no las usa sino porque son necesarias y útiles, como hemos dicho en el cuerpo de este artículo.
         Al 2º, que la luz de la revelación divina no está oscurecida por las imágenes 
sensibles en que ella se envuelve, como dice Dionisio De hierarchia coelesti c. 2.
Queda, pues, en toda su verdad de tal modo que no consiente detenerse en estas imágenes, sino que eleva las almas al conocimiento de las cosas inteligibles. Y aquellos que han recibido la revelación enseñan a los demás a comprender su lenguaje. He aquí por qué lo que se dice metafóricamente en un pasaje de la Escritura se encuentra expuesto de una manera más precisa en otros muchos. Por otra parte, la oscuridad misteriosa de las figuras ejercita útilmente la perspicacia de los sabios, e impide las burlas de los incrédulos, de los que se ha dicho Mt 7,6: No deis las cosas sagradas a los perros.
       Al 3º, que, como lo enseña Dionisio De hierarchia coelesti l. 3 c. 2: Conviene más que, en las Sagradas Escrituras, se presenten las cosas bajo formas de los cuerpos más humildes que bajo las de los más nobles. Y esto por tres razones: 
      1) La primera, porque de ese modo el espíritu está más exento de error, pues es evidente que no se habla de las cosas divinas literalmente, lo que podría ser dudoso si se representan las cosas divinas bajo la forma de los cuerpos más nobles. Principalmente habría este peligro para los que nada más noble conocen que las cosas materiales.
       2) La segunda, porque este modo de hablar está más en armonía con el conocimiento que tenemos de Dios en esta vida, pues más bien se nos da a conocer acerca de Él lo que no es, que lo que es. He aquí por qué las imágenes tomadas de las cosas que están más distantes de Dios nos hacen formar una idea más verdadera de Dios, y que Él está muy por encima de cuanto de Él decimos o pensamos. 
       3) La tercera, porque por este medio las cosas divinas están más ocultas a las miradas de los indignos.

[Summa Theologica, Iª Parte, Cuestión 1ª, Artículo 9]

Posts Tagged with…

Write a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *