ERA NECESARIO QUE EL MESÍAS PADECIESE (5 de 9) NO HUIR DE LOS LOBOS

El drama de la persecución al Papa y a la Iglesia, lo atribuyó Benedicto 16 , según dijo en el 2010, «principalmente» del pecado que hay en la Iglesia, y muestra que el drama del «Ungido contra ungido» es intrínseco al camino de la salvación. Benedicto 16 reconocía estar él, junto con los discípulos fieles al Señor, en medio de persecuciones, viviendo en todos los tiempos lo que vivió Jesucristo. Hoy también.

La novedad que podíamos descubrir hoy en el mensaje de Benedicto 16 en su viaje aéreo a Fátima, reside en el hecho de que los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo le venían de fuera, sino que los sufrimientos de la Iglesia procedían en ese momento, precisamente de dentro de la Iglesia, del pecado que había en la Iglesia, consistentes en gran parte en la cobardía, del miedo a las persecuciones exteriores que suscita la apostasía. También esto se ha sabido siempre, pero hoy lo vemos de modo realmente tremendo: que la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos externos, sino que nace de rechazo de la Cruz en la Iglesia y que la Iglesia, por tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender, de una parte, el perdón, pero también la necesidad de la justicia. DE CONTEMPLAR Y ASUMIR LA CRUZ. El perdón no sustituye la justicia.

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