EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS [6 de 6]
INICI0 DEL EVANGELIO QUE ES JESUCRISTO

EL COMIENZO DEL EVANGELIO 
SEGÚN S. MARCOS
JESÚS 
LA GRAN NOTICIA


1,1 Comienzo del Evangelio que es Jesús el Cristo, el Hijo de Dios»


Hemos visto que los justos del Antiguo Testamento anhelaban ver al Señor en persona y aguardaban su venida de acuerdo a las Sagradas Escrituras.
Hemos visto también que el tema principal del Evangelio según San Marcos es «quién es Jesús».
Así se explica que Marcos comience su evangelio con esta afirmación o profesion de fe en Jesús Mesías, Hijo de Dios, que es, personalmente, el comienzo, principio o inicio (arjé) de lo que se esperaba: es Dios que viene en persona, en la persona de su Hijo.

El notición que es Jesús
«Comienzo del Evangelio de Jesucristo», debe interpretarse: «comienzo del Evangelio que es Jesucristo…» Eso es lo que intenta decir Marcos. Que Jesús mismo es el Evangelio, es la alegre noticia y al mismo tiempo el gozoso acontecimiento que anunciaban los profetas. Por eso seguirá a continuación con una cita explícita de Isaías que combina con otra cita, implícita, de Malaquías.
[Esta forma de expresarse la llaman los lingüistas: genitivo epexegético. Se trata de una forma idiomática que pone en forma posesiva una atribución al sujeto: «el bueno de juan, lo miró asombrado»]. El Evangelio de Jesús = El Notición que es Jesús.


Una revelación que se irá haciendo sobre la marcha

Marcos comienza con esta profesión de fe. Pero todo su evangelio implica un camino arduo de la revelación de la identidad de Jesús. Los discípulos irán avanzando lentamente en el conocimiento de la verdadera identidad de su Maestro (Rabbí).
Una cumbre en ese progreso, será la confesión de fe de Pedro: «Tú eres el Cristo» (Mc 8, 29).


No hay que asombrarse de que los discípulos,

1) enseñados por Jesús mismo,
2) a quienes Jesús declara que les es dado «el misterio del Reino», (3, 11)
3) que presencian milagros de los que solamente ellos son testigos y les revelan – en forma secreta y reservada – el poder de esa palabra de Jesús, el predicador:
a) sobre los elementos, el viento y el mar: La tempestad calmada (4, 35-41)
b) sobre los demonios: la legión de demonios arrojados al fondo del mar (5, 1.20)
c) sobre la vida y la muerte: la sanación de la hemorrosía y la resurrección de la hija de Jairo (5, 5, 21-43)


A lo largo del evangelio se puede asistir a

1.- la consolidación de una resistencia y una oposición creciente contra Jesús.
2.- la incomprensión que también puede considerarse creciente: a) de los discípulos; b) de las muchedumbres y de los beneficiados con sus curaciones, que le son ingratos, o le desobedecen, o permanecen ajenos al verdadero mensaje religioso de Jesús.


Hay algunas excepciones, como:

1* la confesión de Pedro (8, 29).
2* El endemoniado de Gerasa quiere seguirlo (5, 18);
3* la sirofenicia lo profesa Kyrios, Señor (7, 28), dándole un título divino,
4* El ciego Bartimeo, que lo declara Hijo de David, se hace discípulo (lo sigue por el camino por el que temían seguirlo sus discípulos) (10, 52; ver 10, 32)
5* El centurión que dirige su crucifixión, al verlo morir, confiesa «Verdaderamente éste era el Hijo de Dios» (15, 39).


El Centurión romano

En la cruz se revela plenamente la identidad de Jesús. El centurión pagano accede a la fe con que Marcos ha comenzado su Evangelio: «Iniciación de la gozosa venida de Dios en persona, en Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios».

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