LA MUJER ENCORVADA [1] LA IGLESIA VUELTA SOBRE SÍ MISMA – CUARESMA 2021

LUCAS 13, 10-17

TEXTO Y COMENTARIO

Jesucristo “Estaba enseñando en un sinagoga en día de sábado. Y he aquí que una mujer que tenía un debilidad[1]  hacía dieciocho años, y estaba encorvada[2] y no podía levantar la cabeza para nada.
Viéndola Jesús, la llamó y le dijo: – Mujer queda desatada de tu impotencia.      E impuso sobre ella sus manos. Y ella al instante se enderezó. Y glorificaba a Dios.
El jefe de la Sinagoga, interviniendo enojado porque Jesús hubiese curado en sábado, dijo dirigiéndose a los asistentes: Hay seis días para trabajar; vengan pues en esos días para hacerse curar, pero no en día de sábado.
A lo que el Señor le respondió: “¡Hipócritas! ¿Acaso cualquiera de vosotros no desata en sábado a su buey o a su asno del pesebre para llevarlo a beber? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que Satanás ató desde hace dieciocho años ¿no era conveniente desatarla de esa cadena en día de Sábado?
Y diciendo Él estas cosas, se avergonzaban todos sus enemigos Pero toda la muchedumbre se gozaba de tantos hechos gloriosos obrados por Él.
 [1] Astheneia = debilidad, incapacidad, impotencia, deficiencia [2]

La Iglesia de Laodicea, [Apocalipsis 3,14-22] se comporta más como la viuda del Crucificado que como la Esposa del Resucitado. Mientras el Señor llama a la puerta, ella parece no reconocerlo y no le permite entrar para cenar. O quizás está encerrada por miedo a los vecinos. Como viuda, no se siente protegida por la presencia del Esposo y trata de que los vecinos no hagan lo mismo  con ella y la crucifiquen también. El esposo la considera ciega y le propone que le traerá colirio para que se sane su vista, su vista interior. Abra la puerta para cenar juntos. Porque ella está celebrando la misa a solas consigo misma y pareciera que el asiento del Señor estuviese vacío.

Ella está vuelta sobre sí misma, encorvada y no puede ver a otra persona presente ante ella sino a sus propios pies y sus propios caminos. Es la ceguera de la fe la que no le permite ver sino sólo a sí misma y verse amenazada y librada a las manos de los enemigos de su esposo muerto. Ella no puede confiar. Ha olvidado el amor primero y ahora su amor no está ni frío ni caliente. Está la Iglesia como la mujer encorvada, hablando de sí misma (Lumen Gentium, Mater et Magistra, Gaudium et Spes) La Iglesia ante sí misma. La Iglesia ante el mundo actual. Intentando insistir en suplicar al mundo que ha abominado y sigue abominando de su Esposo, que lo vuelva a recibir, si no a él, por lo menos a ella. Pero ante las puertas cerradas, Cristo prohibió insistir, sino irse rápido sacudiendo el polvo de los pies.

La Mujer encorvada es imagen de Iglesia, la Iglesia, la Iglesia. La Iglesia YO-YO, ya no vive como esposa sino como viuda. Y sólo puede verse a mirarse y verse a sí misma. Teniendo al Esposo delante, las puertas de la Iglesia parecen cerradas para el Esposo, y la cena la ha celebrado ella sola antes.

Y lo que se dice de la Iglesia en general vale para el alma encorvada que no puede levantar la mirada ante el Cristo que tiene delante.
 

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