LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR – HOMILÍA

LECTURAS



Daniel 7 ,9-10.13-14
Salmo 9, 1-2.5-6.9
2 Pedro 1, 16-19
Lucas 9, 28b-3



Hoy es la fiesta de la Transfiguración del Señor 
Hay tres lecturas. 
En la primera, en el capítulo séptimo del Profeta Daniel leemos la visión del  Hijo de hombre. 
Hijo de hombre es una locución aramea para decir «hombre», «ser humano». 

Así como Adam en el Antiguo Testamento designa al» ser humano» terreno   

Adam es el «ser humano» en hebreo; y «el hijo de hombre» es el ser humano en arameo. 

         Hijo del Hombre es el título que Jesús se siempre arroga. 
No quiere llamarse profeta, aunque lo es y lo sabe, porque es más que profeta. Jesús se designa a sí mismo como: Hijo de hombre, el Hijo de hombre tiene que sufrir,


         Él se identifica con ese nuevo Adam. Porque el viejo Adam, (viejo por la herencia del pecado original) dio lugar  a una humanidad pecadora que no quiere a Dios , que huye de Dios Y aún el pueblo elegido , cuando Dios se hizo hombre y vino ,no lo reconoció y lo mató; los Jefes  del pueblo elegido lo rechazaron. 
         Estos días estamos leyendo al Profeta Jeremías rechazado por su pueblo cuando él dice lo que Dios le manda decir y porque lo dice

Dice lo que le va a pasar. a la casa de Israel y le dicen te vamos a matar . Lo quieren matar de verdad y lo tiran a un pozo a que muera.

           Entonces meditamos, cómo el mundo si uno está en Dios,  nos va a odiar, porque a Dios lo odian, por la herencia del pecado original. 

Cristo vino a salvar a esta humanidad y a dar su vida por ello, 
Y ahí se engendró, en las almas que creyeron, la iglesia de la cual nosotros por misericordia de Cristo  somos parte; hemos sido alcanzados por la gracia de Cristo porque también nosotros éramos hijos de la ira. 
Por el bautismo fuimos bautizados pero, cuántos bautizados no viven según su bautismo.. No viven como hijos de Dios e incluso quieren cambiar su fe para que sea compatible con  el mundo.


        Entonces, la Transfiguración es eso Jesús va a la pasión, os discípulos van a ser rechazados por el pueblo de Dios. 

        Los discípulos de Emaús decían: «los Príncipes de nuestro pueblo lo mataron, era un profeta, pero las autoridades de nuestro pueblo lo mataron y ya es el tercer día
. Entonces hay que estar preparados para eso, para que el mundo nos rechace y bienaventurados cuando por Mi causa cuando los persigan por Mi causa en el trabajo, en la familia, donde sea y de repente nos espera el sufrimiento por Cristo, a Él le esperaba la cruz.

¿Por qué la Transfiguración? Porque para los discípulos iba a ser una prueba demasiado grande. Ellos tenían que ver la evidencia que Dios estaba con Jesucristo, con el Maestro, tenían que verlo  transfigurado. Y no fueron todos los apóstoles los que lo vieron, eran los tres primeros,. para que pudieran dar testimonio de ello.


          La carta de San Pedro nos habla precisamente de ello. Les hablamos de cosas que nosotros vimos. Lo vimos transfigurado. Vimos su gloria, el Espíritu Santo brillando en Él. .Y brilla en nosotros cuando vivimos en la fe, sin cometer grandes pecados ¿Por qué? Porque somos buenos?  No, porque el Espíritu Santo nos tiene sanados, salvados, y nos preserva Sabemos que no somos pecadores porque pecamos, pecamos porque somos pecadores. Pero aunque no pequemos,  seguimos siendo pecadores ,y por lo tanto tenemos que pedirle al Señor la perseverancia, la misericordia continua,, que no nos deje caer.


 El Señor Jesús que es Dios hecho hombre, un misterio que no podemos medir.  En su vida, treinta años en Nazaret, nunca se manifestó la gloria eterna que tenía. Se extrañaban y comentaban: éste que hace tantos milagros por ahí, lo conocemos, es un vecino de aquí., nunca vimos algo extraordinario en Él… Como hacemos nosotros. ¿Quién ve algo en nosotros? Ni siquiera nosotros mismos. Tenemos que mirarnos con fe para ver la gloria que el Señor ha hecho, incluso para prepararnos para cuando venga la persecución del mundo; si no  la comprendemos , nos podemos escandalizar.


¿Cómo es posible que siendo cristiano, me odien porque sí? Es necesario que veamos la gloria, también la gloria que hay en nosotros. La gloria de la preservación, la gloria que hay en nuestra vida de que el Señor nos ha sacado de una vida de pecado, donde podíamos estar. Eso es bueno, porque es el brillo de Dios en la vida de cada uno y en la vida oculta. Claro que el mundo no lo ve porque si el Señor permitiera que el mundo lo viera,  nos matarían, porque el mundo odia a Dios-.


         Celebremos esta gloria y pidámosle al Señor- estaban los discípulos encantados, querían quedarse allí-. que nos manifieste su gloria, pero no con el brillo espectacular, no es necesario.  Pero que nos muestre la gloria que está obrando en nosotros, la gloria de ser hijos, la gloria de hablar con Dios como con nuestro Padre celestial con toda confianza. Eso es gloria, eso es el Espíritu Santo en nosotros. Todo lo que hay de bueno en nosotros. Porque de hecho conocemos nuestra propia maldad, porque en algunos momentos somos como esos volcanes que están o entramos en erupción y sale la maldad que hay en nosotros. Pidamos con mucha confianza, con mucha gratitud, queridos hermanos.


Homilía – P. Horacio Bojorge. S.J.
Parroquia Sagrado Corazón – Montevideo
Lunes de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario 6 de agosto, 2018.
La Transfiguración del Señor.

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