PEDIR AL PADRE EL PAN QUE ALIMENTA EL SER FILIAL

HOMILÍA
ORAR 
EL PADRE NUESTRO

He sido engendrado por Él 
por eso puedo llamarlo Padre 
Eclesiástico 48,1-14
Salmo: 96
Evangelio: Mateo 6,7-15





En todo el Sermón de la Montaña Jesucristo nos habla del Padre Nos muestra el camino de la vida filial. Nos enseña a ser y vivir como hijos, pues lo somos.

El trozo de Evangelio que hemos leído hoy, nos pone a hablar con el Padre como hijos. Este texto del Evangelio es como el corazón del Sermón de la Montaña.
 Podríamos decir que la oración del Padre Nuestro está justo en su «centro geométrico»
Con la oración del Padre Nuestro, Jesucristo nos pone a hablar directamente con su Padre como con Nuestro Padre. Nos pone a hablar con el Padre de tú a Tú. Pasa del hablarnos del Padre como ÉL y nos instala en nuestra condición de hijos.
“Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre  celestial” (Mt 5, 48).


Las tres primeras peticiones expresan  los deseos que un hijo puede tener con el Padre
“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre” (Mt 6,9)
El nombre de Padre: que Dios sea conocido como Padre y reverenciado como Padre. 
Eso sólo puede suceder dentro de la relación de hijo. Si yo no estoy dentro de la relación de hijo, no puedo llamarlo Padre. 
Se supone que Él lo me ha engendrado antes como hijo, que lo percibo. 
He sido engendrado por Él por eso puedo llamarlo Padre.


La segunda petición es “que  venga tu Reino”  (Mt 6,10), que todos los hombres puedan sentirse y saberse hijos de Dios y puedan ponerse delante del Padre como hijos. ¡Que todo el mundo conozca a Dios como Padre suyo!  es la condición filial.
La condición filial es la relación fraterna. Si falta esta relación filial, no puede haber relación fraterna. 
La Revolución francesa prometía una fraternidad, pero era imposible lograrla desde el momento que mataban al Padre y  a los hijos.


La tercera petición: “Hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo” (Mt 6,10)
Hágase tu Voluntad es precisamente, el deseo filial  que se cumpla la voluntad del Padre. 
Jesús dice en la cruz. “Todo está cumplido”(Jn 19,30) “Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu” (Lc 23, 46)  Teniendo conciencia que ha cumplido todo lo que el Padre le mandó, desde el momento que los hombres lo condenan y lo matan como blasfemo. En ese momento Él cumple la voluntad del Padre. Se muestra ante los hombres como  Hijo.
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Después las otras peticiones son respecto de los hijos para ser hijos
“Danos hoy nuestro pan de cada día”. (Mt 6, 11)
 La Eucaristía es el don que alimenta nuestro ser filial. No se trata del pan natural que servimos en la mesa. El Padre ya sabe que lo necesitan. No es necesario que se lo pidan. “No andéis, pues, preocupados diciendo:¿ qué vamos a comer?,¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas estas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso”. Mt 6,31-32.


Le  pedimos el Pan que alimenta nuestro ser filial. Porque ese ser  filial  necesita no sólo ser engendrado sino  conservar  la existencia. Ese pan es por un lado el Espíritu Santo que nos hace obrar como hijos. El Pan es el amor del Espíritu Santo. Ese Pan es también la Palabra de la Sagrada Escritura que está empapada de Espíritu Santo  porque si no, sin el Espíritu Santo, la letra mata, es el espíritu lo  vivifica.


“Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”(Mt 6,12) y nos piden perdón. Evidentemente el Padre perdona a los que le piden perdón y tenemos que imitar al Padre cuando nos han ofendido y nos piden perdón. Si no hay pedido de disculpa, no puede haber perdón. Y no puede haber  restablecimiento del vínculo.


No nos dejes entrar en la tentación” (Mt 6,13) Aquella que me impide que yo siga siendo hijo, me hace salir de la condición filial. “más líbranos del Malo” del que es el que nos hace salir con las tentaciones de dejar de ser hijos. Por eso nos roba la principal riqueza que tenemos


Homilía P. Horacio Bojorge S.J.
Parroquia Sagrado Corazón – Montevideo
Jueves de la Semana XI del Tiempo ordinario

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